Día del Trabajador con sabor a locro y pastelitos
En una jornada marcada por el feriado del Día del Trabajador, las calles de las distintas localidades chaqueñas también mostraron una postal bien argentina: puestos improvisados, grandes ollas humeantes y mesas repletas de pastelitos recién hechos. Desde temprano, vecinos se acercaron a distintos puntos de la ciudad para comprar las comidas tradicionales del 1° de Mayo y compartirlas en familia.
El locro volvió a ser uno de los grandes protagonistas de la fecha. En clubes, centros comunitarios, parroquias y espacios barriales se encendieron los fuegos desde la madrugada para preparar cientos de porciones. Con maíz, zapallo, porotos y distintas carnes, la receta típica reunió a cocineros y colaboradores que trabajaron durante horas para cumplir con la demanda.
Al mismo tiempo, sobre veredas y esquinas estratégicas aparecieron las clásicas bandejas de pastelitos de membrillo y batata. Dorados, crocantes y espolvoreados con azúcar, fueron una de las opciones más buscadas para acompañar el mate durante una mañana fresca y gris.
Más allá de la venta, la jornada dejó una escena repetida año tras año: vecinos haciendo fila, saludos entre conocidos y el movimiento de quienes encontraron en la fecha una oportunidad para generar ingresos extras. Entre tradiciones culinarias y trabajo emprendedor, el Chaco celebró el 1° de Mayo con sabores que ya son parte de su identidad popular.

