El secretario de Trabajo de Santa Fe, Julio Genesini, confirmó que la situación de Sancor atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el fracaso del concurso preventivo y la posterior declaración de quiebra con continuidad de explotación.
Según explicó el funcionario, el proceso de deterioro de la histórica cooperativa láctea se arrastra desde hace años, con reducción de personal desde 2018 y un pasivo que ronda los 120 millones de dólares, con más de 1.500 acreedores verificados. “No hubo acuerdo en el concurso y el propio Consejo de Administración manifestó que la empresa no tiene viabilidad en estas condiciones”, señaló.
La quiebra, decretada por la Justicia, contempla la posibilidad de mantener alguna actividad productiva bajo estrictas condiciones, como contratos de “fazón” —producción para terceros—, siempre que no se sigan generando nuevas deudas. Sin embargo, el panorama es complejo: la producción está prácticamente paralizada y los trabajadores atraviesan serias dificultades, incluso con salarios impagos.
Actualmente, se estima que cerca de 900 empleados permanecen vinculados a la firma, aunque el número supo ser mayor en años anteriores. Desde el gobierno santafesino aseguraron que existe un monitoreo constante de la situación, aunque remarcaron que el proceso se encuentra en manos de la Justicia.
En paralelo, Genesini también se refirió a la delicada situación de Lácteos Verónica, otra firma del sector que atraviesa dificultades, con plantas prácticamente paralizadas y trabajadores sin percibir sus ingresos. En este caso, si bien hubo intentos de acuerdos durante 2025, estos no lograron sostenerse en el tiempo.
El impacto de la crisis no solo alcanza a los trabajadores, sino también a productores lecheros que entregaron materia prima y no cobraron, quedando como acreedores dentro de los procesos judiciales.
Pese al escenario adverso, desde la provincia señalaron que existen interesados en adquirir activos de Sancor, especialmente por el valor de sus marcas y estructura, aunque aclararon que las negociaciones se manejan con reserva.
“La expectativa es que, en algún momento, la empresa pueda reactivarse, quizás con otra dimensión, pero preservando la mayor cantidad posible de puestos de trabajo”, concluyó el funcionario.
La situación mantiene en alerta a todo el sector lácteo y genera preocupación en distintas regiones del país, ante el posible impacto social y económico que implicaría una caída definitiva de estas empresas históricas.