Artemisa II: Postales de un planeta azul desde una nave espacial tripulada camino a la Luna
El Módulo de Servicio Europeo (ESM-2) de la nave Orión Integrity encendió su motor principal OMS —un motor de fabricación estadounidense que fue usado en seis misiones del transbordador Atlantis— el 2 de abril de 2026 a las 23.50 UTC durante 5 minutos y 50 segundos y los cuatro tripulantes pusieron rumbo a la Luna. Integrity había pasado el día antes en una órbita terrestre excéntrica con un apogeo récord de 70.174 kilómetros (la misión superó el récord que Polaris Dawn logró en 2024, con 1.400 kilómetros de altitud, a los 13 minutos del despegue). El encendido gastó unos 770 kg de propelentes hipergólicos de los tanques del ESM-2.

El encendido translunar o TLI (Trans Lunar Injection) se produjo en el perigeo, por lo que previamente los astronautas pudieron comprobar durante medio día cómo la Tierra se iba haciendo más y más grande en las cuatro ventanas principales de la cápsula. En palabras del canadiense Jeremy Hansen, «parecía que nos íbamos a estrellar contra ella». Tras el TLI, la nave quedó situada en una órbita con un apogeo de unos 400.000 kilómetros, una órbita que, en su punto más alejado, está tan débilmente ligada a la gravedad terrestre que es casi una trayectoria de escape.
Integrity se ha ido alejando de nuestro planeta desde entonces, primero rápidamente y, luego, más lentamente, como dictan las normas de la mecánica celeste. Después del TLI, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ya son oficialmente los humanos número 25, 26, 27 y 28 en viaje hacia la Luna en la historia de nuestra especie. Teniendo en cuenta que ya han fallecido 19 astronautas del Apolo que fueron a nuestro satélite, vivimos en un mundo donde ahora mismo hay nueve personas vivas que han visto la Tierra con sus propios ojos de camino a la Luna.


Alrededor de las 05,00 UTC del 2 de abril el comandante Reid Wiseman tomó una serie de fotos de la Tierra mientras se alejaban. La que ya se ha denominado «canica azul» de Artemisa II comparte similitudes con la mítica imagen que tomó Harrison Schmitt del Apolo 17 en 1972: es una fotografía del disco entero de nuestro planeta tomada por un astronauta a través de la ventana de una nave que se aleja de la Tierra.
Sin embargo, la imagen de Wiseman presenta dos diferencias importantes. Primero, la hemos podido ver mientras la misión está en desarrollo, mientras que la canica azul original se tomó en película química y hubo que esperar a que el Apolo 17 regresase para verla después de revelar el carrete. La otra gran diferencia es que esta es una imagen del hemisferio nocturno de nuestro planeta. Efectivamente, en la imagen podemos ver el océano Atlántico, África, parte de Sudamérica y, sobre todo, las luces de las ciudades, prueba inequívoca de que estamos ante un planeta con una civilización tecnológica en su superficie. Destacan las luces de la península ibérica y de las islas del Atlántico, incluyendo Canarias (en el momento de tomar la imagen, un servidor estaba durmiendo después de haber seguido cómo se desarrollaba el encendido TLI).



Gracias a la larga exposición, en la imagen también se pueden apreciar las estrellas de fondo y el planeta Venus abajo a la izquierda, así como auroras boreales y australes. Estamos acostumbrados a imágenes así tomadas desde la ISS, pero esta es la primera vez que disfrutamos de una del disco entero de la Tierra.
Por supuesto, los satélites meteorológicos en GEO mandan imágenes del disco nocturno de la Tierra continuamente, pero son imágenes tomadas en el infrarrojo (las imágenes en visible del hemisferio nocturno de estos satélites no tienen la exposición suficiente para ver las ciudades). A diferencia de la «canica azul» del Apolo 17, la NASA decidió publicar esta foto tal cual, sin rotar la Tierra para que se viera en una orientación más «familiar», con el norte hacia arriba.
Wiseman también sacó otra imagen similar, pero con una exposición menor, que lógicamente, se ve más oscura. Poco después, los astronautas llevaron a cabo su primera conferencia de prensa desde el espacio y pudimos ver sus caras por primera vez desde el lanzamiento. Los cuatro se turnaron luego para hacer ejercicio con un volante de inercia (flywheel). Obviamente, la cápsula Orión no dispone del mismo espacio que la ISS para instalar cintas para correr o bicicletas estáticas, así que usan un aparato de 14 kg de masa capaz de generar cargas de hasta 180 kg (el sistema se coloca bajo la escotilla de entrada a la nave). Durante las sesiones de ejercicio, se pudo observar cómo vibraban los cuatro paneles solares de la nave.




La misión se ha desarrollado sin problemas hasta el momento, salvo por el fallo de una de las cuatro tablets personales de los astronautas y una temperatura ambiente ligeramente por debajo de lo ideal (unos 18 ºC frente a los 20-25 ºC habituales), por lo que se ha debido ajustar el sistema de control de temperatura para garantizar la comodidad de los tripulantes (no sin mucho éxito). El 3 de abril se retransmitieron a la Tierra las primeras imágenes en alta resolución de la misión usando el sistema de comunicaciones ópticas O2O (Optical Communications System), incluyendo la «canica azul», tomadas con cámaras digitales Nikon D5 y Z9, así como tomadas con los iPhone 17 Pro Max de los astronautas.


El encendido TLI del 2 de abril fue tan preciso que el control de misión decidió cancelar el primer encendido de corrección OTC (Outbound Trajectory Correction), planeado para hoy 4 de abril. Del mismo modo, el encendido OTC-2 también ha sido cancelado, aunque en este caso debido a un atasco de una de las líneas de expulsión de la orina de los astronautas por un pequeño trozo de hielo. Como resultado, hubo que maniobrar la nave para orientar hacia el Sol la salida de la válvula (esto era una ocurrencia habitual en tiempos del transbordador). El hielo se sublimó con éxito y se pudo evacuar la orina que quedaba en el tanque (64% lleno), por lo que el retrete se pudo usar de nuevo después de un segundo parón.
Dejando el retrete a un lado, la tripulación ha comenzado a prepararse para la sesión de observación de la Luna durante el sobrevuelo que tendrá lugar la noche del lunes 6 de abril. La sesión de observación comenzará alrededor de las 18.00 UTC (16 hora argentina) y el momento de máximo acercamiento será a las 23.00 UTC (21 hora argentina), a 6.500 kilómetros. Durante el sobrevuelo, la mayor parte de la cara oculta estará a oscuras y solo se verá un 20% de la misma, aproximadamente. Luego la Tierra pasará por detrás de la Luna vista desde la nave y en ese momento se interrumpirán las comunicaciones durante unos 40 minutos. A las 01.32 UTC (23.32 hora argentina) los astronautas observarán un eclipse solar.



El 3 de abril Integrity superó la mitad del camino a la Luna y estaba a 285.000 kilómetros de la Tierra y a 167.000 kilómetros de la Luna (bueno, en realidad del punto en el que se encontrará la Luna el 6 de abril). El sábado 4 de abril Victor Glover primero y, después, el resto de la tripulación, efectuaron una prueba de control manual de la nave en tres y seis grados de libertad (3DOF y 6DOF, o sea, movimientos de rotación en los tres ejes solamente o con rotación y traslación). También se llevó a cabo una prueba para medir el nivel de ruido de la cápsula con el objetivo de mejorarlo en Artemisa III.



Se hace raro escribir estas líneas mientras cuatro personas están viviendo en el espacio entre la Tierra y la Luna. Desde que empecé este blog hemos hablado en innumerables ocasiones de misiones más allá de la órbita baja, misiones que, de un modo u otro, nunca fructificaron o se cancelaron. Hemos tenido que esperar 54 años, pero esto está sucediendo de verdad. Más allá de lo que pensemos del programa Artemisa o de la política espacial de EEUU, sin duda somos afortunados por, finalmente, poder contemplar en directo las imágenes de Wiseman, Glover, Koch y Hansen en el espacio cislunar.
