Tarta de espinaca: la receta clásica que nunca pasa de moda y siempre salva el almuerzo

tarta

Hay comidas que no necesitan presentación. La tarta de espinaca es una de ellas. Está presente en la mesa de miles de familias argentinas desde hace décadas porque reúne todo lo que buscamos para el día a día: es económica, rendidora, nutritiva y muy fácil de preparar.

Además, tiene una ventaja que pocas recetas ofrecen: admite infinidad de variantes. Se puede hacer con ricota, queso cremoso, cebolla caramelizada, huevos duros, acelga o incluso sumar pollo o jamón para quienes prefieren una versión más contundente.

Ideal para un almuerzo rápido, una cena liviana o incluso para llevar en la vianda, esta preparación demuestra que con pocos ingredientes se puede lograr un plato completo y lleno de sabor.

¿Por qué la tarta de espinaca sigue siendo un clásico?

Su éxito no es casual. La espinaca aporta vitaminas, minerales y fibra, mientras que los huevos y el queso suman proteínas y una textura cremosa que convierte a esta receta en una de las favoritas para grandes y chicos. Además, puede prepararse con masa comprada o casera, según el tiempo disponible.

Otro punto a favor es que puede cocinarse con anticipación. Incluso muchas personas aseguran que al día siguiente está todavía más rica, por lo que también es una excelente opción para organizar las comidas de la semana.

Ingredientes

  • 2 tapas para tarta
  • 500 gramos de espinaca
  • 1 cebolla
  • 2 huevos
  • 250 gramos de ricota
  • 100 gramos de queso rallado
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • Un chorrito de aceite

Paso a paso

  1. Lavar bien la espinaca, cocinarla apenas unos minutos y escurrirla muy bien para retirar el exceso de agua.
  2. Rehogar la cebolla picada hasta que quede transparente.
  3. Mezclar la espinaca con la cebolla, la ricota, los huevos y el queso rallado.
  4. Condimentar con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
  5. Colocar una tapa de tarta en un molde, incorporar el relleno y cubrir con la otra tapa.
  6. Sellar los bordes, pinchar la superficie con un tenedor y cocinar en horno precalentado a 180 °C durante unos 35 a 40 minutos, hasta que la masa esté bien dorada.

Tres secretos para que salga perfecta

  • Escurrir muy bien la espinaca para que el relleno no quede aguado.
  • Agregar un poco de queso rallado sobre la superficie para lograr un dorado más intenso.
  • Dejar reposar unos minutos antes de cortarla, así el relleno toma consistencia y las porciones salen prolijas.

 No requiere técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir, y justamente por eso sigue ocupando un lugar privilegiado en la cocina de todos los días: sencilla, rica y siempre lista para resolver cualquier comida.