Magda Ayala: “Renovar el peronismo no es romper, es animarse a construir distinto”
La candidata de Primero Chaco reflexionó sobre su camino político, el vínculo con los vecinos, la necesidad de renovar el justicialismo y el desafío de ser mujer en la política.
En una entrevista en los estudios de Radio Provincia, Magda Ayala, intendenta de Barranqueras y actual segunda candidata a diputada provincial por el espacio Primero Chaco, habló sobre su recorrido reciente en la política chaqueña, sus convicciones y su rol en el proceso de renovación del peronismo.
“Yo soy una mujer que también anda en redes, pero lo más lindo de la política es el cara a cara con los vecinos”, afirmó Ayala, destacando la importancia de la militancia territorial frente a las campañas digitales. Para ella, recorrer la provincia no solo le permitió conocer la realidad de cada comunidad, sino también construir desde el contacto directo, sin intermediarios: “Te das cuenta en cuatro o cinco casas si la cosa está bien o mal”.
“El contacto directo con la gente no se reemplaza con redes”
En el inicio de la entrevista, Ayala fue clara sobre el método que sigue manteniendo como dirigente: “Muchos dicen que hoy la política se hace desde las redes sociales, pero el termómetro real está en la calle. Nada reemplaza el cara a cara con los vecinos. En cuatro o cinco casas te das cuenta si la cosa está bien o mal”, afirmó.
Esta forma de hacer política, sostiene, es la que la guió durante su gestión como intendenta de Barranqueras, y es también la que impulsa el espacio Primero Chaco, que tiene entre sus filas a intendentes, legisladores y dirigentes jóvenes que se definen como “una nueva generación con territorio”.
De la ruptura simbólica a la construcción colectiva
Ayala no esquiva los cuestionamientos que ha recibido desde sectores del peronismo que la acusan de haberse alejado del partido. “No pegamos un portazo, simplemente decidimos no aceptar prácticas que ya no representan a la gente. Lo hicimos con respeto, con diálogo, y sabiendo que hay otra forma de militar y representar”, explicó.
El espacio Primero Chaco nació como un desprendimiento crítico del oficialismo peronista, especialmente del sector que respondía a Jorge Capitanich. Sin embargo, Ayala insiste en que no se trata de romper: “Renovar el peronismo no es destruirlo, sino animarse a construir algo distinto, desde abajo y con la gente”.
“Ya no se puede seguir militando para una lista armada desde una oficina en Resistencia. Hoy, la política se construye desde cada barrio, desde cada pueblo, con dirigentes que saben lo que pasa en su comunidad”, agregó.
En un año electoral atravesado por el desencanto social, la desconfianza hacia la dirigencia y el desgaste de estructuras partidarias tradicionales, Magda emerge como una de las figuras más destacadas del espacio político Primero Chaco, que promueve una renovación interna dentro del justicialismo chaqueño.
El poder desde el territorio: gestión y presencia
Durante su paso por la intendencia de Barranqueras (2019-2025), Ayala apostó por una gestión basada en la obra pública, el ordenamiento urbano y la inversión en infraestructura social. Sin embargo, fue también una etapa de tensiones con sectores del oficialismo, que le cuestionaban autonomía política.
“Nos decían que no podíamos hacer política sin alinearnos. Yo les respondí: ‘¿Quién decidió que una mujer no puede construir poder desde el territorio?’. Y ahí empezó el verdadero desafío: demostrar que se puede gestionar sin deberle favores a nadie”, expresó.
Su gestión recibió críticas, como toda administración, pero también elogios por parte de vecinos, vecinas y actores sociales que destacaban su apertura al diálogo y la inversión en obras clave como la red cloacal, pavimento y programas de inclusión juvenil.
El peso de ser mujer, madre y política en un sistema todavía patriarcal
En uno de los tramos más personales de la entrevista, Ayala habló de las dificultades que enfrenta como mujer en la política chaqueña. “Cuando empecé, era impensado que una mujer joven, sin padrinos políticos, encabezara un proyecto propio. Hoy eso empieza a cambiar, pero sigue costando muchísimo plantarse y decir: ‘yo pienso distinto’”.
“A las mujeres nos cuesta mucho más. Nos preguntan si tenemos marido, si dejamos a nuestros hijos solos, si estamos preparadas. A los varones no les preguntan nada de eso. Yo tuve que demostrar el triple para que me tomen en serio”.
Su caso no es aislado. Varias intendentas, diputadas y funcionarias chaqueñas enfrentan el mismo desafío: abrirse paso en un sistema que sigue concentrando el poder en estructuras masculinas, muchas veces vetustas y endogámicas.
“Yo no me callo más. Y no estoy sola. Hay muchas compañeras valiosas que hoy quieren otra política, sin violencia, sin chicanas, con empatía. Lo que viene tiene que tener rostro de mujer, de madre, de trabajadora”, enfatizó.
También compartió cómo vive los ataques que recibe en redes y medios: “A mí ya no me duele lo que digan de mí. Lo que sí me afecta es cuando atacan a mi equipo, a compañeros que apostaron por este camino con valentía. A ellos no les corresponde ese tipo de violencia. Son personas que se juegan todos los días por transformar la realidad de sus comunidades”.
Una legislatura que represente, no que simule
Consultada sobre sus objetivos como diputada, Ayala fue directa: “Lo primero es devolverle a la Legislatura el respeto de la gente. Hay que terminar con las bancas vacías, con las sesiones sin contenido y con la obediencia automática. Nosotros no vamos a levantar la mano por disciplina partidaria, sino por convicción”.
Para ella, la política provincial atraviesa una crisis de representación. “La gente no es tonta. Ve quién está en su comunidad, quién aparece solo en campaña y quién trabaja de verdad. Por eso les pedimos a los chaqueños que no se resignen. Que vayan a votar, que exijan, que pregunten. Y que nos acompañen si creen que lo nuestro es sincero”, reclamó.
En esa línea, su espacio propone una agenda legislativa centrada en cinco ejes: producción y empleo, educación técnica, políticas de cuidado y género, descentralización de servicios, y transparencia en la gestión pública.
Un mensaje sin estridencias, pero con firmeza
Ayala no se sube al tren de la antipolítica ni de la grieta. Apuesta a un discurso medido, centrado en la gestión y la escucha. “Estamos en una etapa donde la sociedad pide respeto, no gritos. Pide coherencia, no chicanas. Y pide que hablemos de sus problemas, no de nuestras internas”.
En esa línea, cierra con una frase que resume su postura: “No nos callamos más. Decidimos construir desde la honestidad, la cercanía y el compromiso. No somos parte del pasado que se resiste a dejar el poder, sino de un presente que quiere sembrar futuro”.
El espacio Primero Chaco se define como “una construcción desde abajo”, que pone en valor la experiencia de gobiernos
locales, sindicatos y organizaciones barriales. Su diferencia principal con el PJ tradicional es la forma: asambleas, mesas territoriales, listas consensuadas y ausencia de imposiciones verticales.
“No estamos esperando que nos llamen de Resistencia para armar una lista. Acá decidimos entre todos, caminamos juntos y militamos con los pies en el barro”, explicó Ayala.
El espacio ha crecido en localidades como Miraflores, Juan José Castelli, Villa Berthet, Quitilipi, San Martín, La Leonesa, y busca instalarse como una alternativa genuina, sin intermediarios y con fuerte presencia juvenil.
Ayala cerró la entrevista con una frase que resonó con fuerza en el estudio: “La política no se trata de cargos. Se trata de servir. De volver a mirar al otro. Si hacemos eso, vamos a recuperar la esperanza. Porque el pueblo no está perdido. Está esperando que lo escuchen”.
Con ese espíritu, y sin nombres rimbombantes ni promesas grandilocuentes, Magda Ayala busca ocupar una banca en la Legislatura chaqueña, llevando consigo la voz de quienes “ya no creen en los de siempre, pero tampoco se resignan a no creer en nadie”.

