Jano Díaz, el niño chaqueño que emocionó a Jesús María y conquistó al país con su talento
Con apenas nueve años, Jano Díaz volvió a deslumbrar al público argentino con una actuación que no pasó desapercibida. El joven artista oriundo de Charata, Chaco, se presentó el domingo por la noche en el escenario mayor del Festival de Jesús María, uno de los eventos más importantes del folclore nacional, donde logró una ovación generalizada y una profunda emoción entre los presentes.
Jano ya había sido conocido por muchos a través del festival Chaco Vibra, pero su presentación en Córdoba marcó un antes y un después en su corta pero intensa carrera artística. Acompañado por su mamá, Natalia, y con el respaldo de toda su familia, el niño no solo mostró su talento musical y escénico, sino también una madurez y una sensibilidad poco habituales para su edad.
“Yo arranqué a los dos años bailando con mi tía Valeria”, contó Jano en una entrevista televisiva con NG Federal. Con el tiempo se fue sumando a la banda municipal de Charata, donde descubrió su amor por la música. Además, aprendió el arte del recitado de la mano de su abuelo, Luis Schäfer, con quien compartía largas charlas y ensayos familiares.
Uno de los momentos más emotivos de su historia es su vínculo con Pico Frank, a quien Jano considera su gran ídolo. Desde los ocho años lo sigue a cada presentación y, tras un encuentro fortuito en una fiesta local, terminó compartiendo escenario con él. Esa relación artística fue clave para que el pequeño llegara a escenarios de enorme relevancia, como la Ópera de Buenos Aires y ahora Jesús María.
“Yo entro nomás, no tengo miedo. Ya estoy acostumbrado a la gente”, dijo con naturalidad Jano, demostrando una seguridad que sorprende a propios y extraños.
Por su parte, Natalia, su mamá, expresó el orgullo y la emoción que vive toda la familia: “No tenemos palabras para explicar lo que sentimos. Verlo con nueve años lograr todo esto es algo increíble. La gente se emociona con él, y eso no tiene precio”.
El talento de Jano es el resultado de un trabajo colectivo. En su formación participaron profesores de danza, música y malambo, además de sus abuelos, quienes le transmitieron el amor por el folclore y las tradiciones. Hoy toca acordeón y trompeta, baila, canta y recita, convirtiéndose en un verdadero artista integral.
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A pesar de su corta edad, Jano tiene claro que quiere seguir en la música y sueña con formar su propio grupo. Sin embargo, también recibe el acompañamiento constante de su familia para que no descuide la escuela ni su formación personal.
Con humildad, agradece a cada persona que lo ayudó a llegar hasta acá: a sus profesores, a sus abuelos, a Pico Frank y a su gente de Charata, que lo sigue y lo alienta desde siempre.
Jano Díaz no solo representa al Chaco en cada escenario, sino que también demuestra que el folclore tiene futuro. Con ternura, talento y una identidad bien marcada, este pequeño gigante de la música ya se ganó un lugar en el corazón del público.

