Esta semana llega el «UPD» en las secundarias: el ritual adolescente que crece cada año y despierta preocupación por los excesos
Como ocurre cada marzo, esta semana vuelve a escena uno de los fenómenos juveniles más llamativos de los últimos años: el UPD, el llamado Último Primer Día, la celebración que realizan los estudiantes del último año de secundaria antes de iniciar su ciclo final.
Lo que comenzó como una simple reunión entre compañeros terminó convirtiéndose en una verdadera madrugada colectiva que mezcla fiesta, emoción y, muchas veces, excesos. La escena ya es conocida: grupos de adolescentes que pasan toda la noche sin dormir, con música fuerte, espuma, harina, pintura, huevos y bebidas, esperando el amanecer para entrar juntos al colegio.
La postal se repite en plazas, estaciones de servicio, casas particulares o en las inmediaciones de las escuelas. Cuando sale el sol, los estudiantes llegan al aula cansados, cubiertos de espuma y convertidos en una especie de “tribu festiva” que marca simbólicamente el inicio de su último año escolar.
Una celebración que también genera preocupación
Detrás del festejo, sin embargo, aparece una preocupación creciente.
En ciudades del nordeste como Resistencia y Corrientes, el fenómeno creció tanto que cada año moviliza a padres, docentes y autoridades que buscan prevenir situaciones de riesgo.
En los últimos ciclos lectivos se registraron episodios de consumo excesivo de alcohol, disturbios en la vía pública, peleas entre grupos, accidentes en motos e incluso descompensaciones de estudiantes luego de pasar toda la noche sin dormir.
Ante este escenario, distintos sectores comenzaron a plantear la necesidad de reforzar la presencia preventiva de las fuerzas de seguridad durante estas madrugadas.
Muchos consideran clave que tanto la Policía del Chaco como la Policía de Corrientes intensifiquen controles en plazas, parques, costaneras, estaciones de servicio y zonas cercanas a colegios donde suelen concentrarse los festejos.
La intención, aseguran, no es prohibir el UPD —algo prácticamente imposible— sino acompañar el fenómeno para evitar accidentes o situaciones de riesgo.
Un ritual de despedida
Para los adolescentes, el significado del UPD es profundo. Representa el inicio del último año con los amigos de toda la vida escolar. Después vendrán la universidad, el trabajo u otros caminos.
En muchos sentidos, es un ritual de despedida anticipado de la adolescencia.
El problema aparece cuando ese rito se transforma en una competencia por ver quién festeja más fuerte, más tiempo o con mayor descontrol.
Recomendaciones para evitar riesgos
Para que la celebración no termine en incidentes, especialistas y autoridades recomiendan:
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Evitar, en lo posible, el consumo de alcohol durante la madrugada.
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No conducir motos ni autos después de pasar toda la noche sin dormir.
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Realizar los festejos en lugares seguros y con supervisión de adultos.
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Evitar el uso de elementos que puedan causar lesiones como botellas, petardos u objetos duros.
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Coordinar previamente con las autoridades escolares el ingreso al establecimiento.
El UPD ya forma parte de la cultura adolescente argentina y cada año se replica en más ciudades.
Pero entre la espuma, los abrazos y las fotos para redes sociales hay una responsabilidad que no se puede perder de vista: que la celebración no se convierta en un problema de seguridad.
Porque el último primer día de clases debería ser solo eso: el inicio de un año inolvidable, y no el comienzo de un riesgo innecesario.
