Colono SA: La empresa chaqueña que quiere ser protagonista en la logística del Norte argentino
En un contexto nacional atravesado por profundos debates sobre el rol del Estado en la economía y el futuro de las empresas públicas, Colono SA —la Compañía Logística del Norte— emerge en el Chaco como un ejemplo singular de gestión mixta. Nació en 2011 bajo la figura de sociedad anónima con participación estatal mayoritaria, y hoy sus responsables defienden el modelo con un objetivo claro: ser rentables, autosuficientes y competir de igual a igual con los privados.
“No recibimos partidas presupuestarias del Estado. Funcionamos como una empresa privada. El 100% de los recursos que ingresan provienen de nuestros servicios”, afirma Fernando Molina, presidente de Colono SA, con una frase que interpela a quienes todavía asocian a las empresas públicas exclusivamente con déficit y burocracia.
Hoy, Colono SA desarrolla dos unidades de negocio estratégicas para la provincia: por un lado, la distribución de medicamentos e insumos médicos para el sistema sanitario chaqueño; por otro, la administración del predio de silos del ex Complejo de la Junta Nacional de Granos, ubicado en el puerto de Barranqueras.
El brazo logístico de la salud chaqueña
La logística sanitaria representa la columna vertebral de la empresa. Todos los días, desde el depósito habilitado sobre la Ruta Nacional 11, parten camiones hacia los hospitales, centros de salud y puestos sanitarios rurales de toda la provincia.
Gustavo Teijeiro, vicepresidente de Colono, detalla: “Antes se enviaban medicamentos esporádicamente. Hoy es un trabajo diario. Tenemos un cronograma semanal y también operativos extraordinarios cuando las necesidades lo requieren. Además, garantizamos trazabilidad y control de calidad en todos los envíos.”
La empresa no trabaja con medicamentos de cadena de frío, pero sí se encarga del traslado en condiciones controladas hasta los lugares requeridos. Todo bajo la supervisión de ANMAT y la Dirección de Fiscalización Sanitaria.
En la práctica, Colono funciona como un brazo operativo del Ministerio de Salud, pero con una lógica de eficiencia del sector privado, donde cada gasto y cada inversión se evalúan con criterios de rentabilidad.
El desafío del puerto y los silos
El otro gran frente operativo de Colono SA es la administración de los silos del puerto de Barranqueras. Allí se almacena parte de la producción agrícola del Chaco, prestando servicio a empresas nacionales y multinacionales. La capacidad total ronda las 100.000 toneladas.
Pero la situación de la infraestructura ferroviaria conspira contra una operación más fluida. “Las vías están destruidas. Hoy la logística es 80% por camiones. Cuando el ramal 6 se puso en funcionamiento con los trenes chinos, ayudó algo, pero sigue siendo insuficiente”, reconocen Molina y Teijeiro.
La alternativa más prometedora es la hidrovía. Sin embargo, la falta de dragado permanente del riacho Barranqueras y la ausencia de políticas nacionales claras sobre embarque hacen que la mayor parte del transporte fluvial de granos se haga a través de flotas paraguayas, con ventajas impositivas, portuarias y logísticas.
“Argentina perdió protagonismo en el transporte fluvial. Hoy Paraguay lidera porque apostó a su flota. Tenemos que recuperar esa capacidad para poder salir desde el Chaco con mercadería nacional hasta Rosario y al mundo”, enfatizan los directivos.
Una empresa estatal que trabaja para competir en el mercado
Lejos de conformarse con prestar servicios al Estado, Colono SA comenzó a fortalecer su participación en el mercado privado. “Hace un año compramos un galpón con fondos propios. Hoy estamos trabajando con empresas privadas, incluso multinacionales. Uno de nuestros clientes es una firma que trabaja con Mercado Libre”, explican.
El objetivo es claro: transformarse en un actor competitivo del sector logístico del Norte argentino. “Queremos ser ‘la logística del norte’, trabajando codo a codo con privados. Sabemos que podemos ser eficientes y rentables. Lo demostramos con hechos, no con discurso”, afirman Molina y Teijeiro.
Para lograrlo, Colono necesita condiciones macroeconómicas favorables. “Venimos de varios años complicados por las sequías. Las malas cosechas pegan de lleno en la logística porque cuando no hay mercadería para mover, la cadena se resiente. Este año, si se estabiliza la cosecha y si el puerto mejora, el panorama puede ser mejor”, anticipan.
El contexto político y la disputa por el futuro del Estado
El modelo de Colono cobra relevancia en el contexto nacional actual, con un gobierno nacional que impulsa privatizaciones y achique del gasto público. Pero en el Chaco, la gestión provincial encabezada por Leandro Zdero parece apostar a una salida diferente: empresas públicas que funcionen como empresas privadas, sin subsidios, sin estructuras superpobladas, y con capacidad de competir en el mercado.
“Colono no es un gasto para el Estado. Al contrario: generamos recursos y prestamos un servicio esencial para el sistema de salud pública”, subrayan desde la conducción.
En ese sentido, los funcionarios ven a Colono como una referencia del tipo de empresas públicas que sí deberían sostenerse: austeras, ordenadas, con control administrativo y abiertas a competir.
Proyecciones y desafíos
El futuro de Colono SA estará atado a decisiones estratégicas tanto provinciales como nacionales. Para la conducción de la empresa, el dragado del riacho Barranqueras, la recuperación ferroviaria y una política nacional de transporte fluvial son claves. “Argentina tiene que volver a mirar al río. Si no, vamos a seguir pagando peajes en Paraguay mientras las barcazas paraguayas se llevan nuestra producción”, advierten.
Mientras tanto, la empresa sigue apostando al crecimiento con recursos propios. “Queremos que nos evalúen por resultados, no por ideología. Si una empresa estatal funciona bien, hay que defenderla. Si funciona mal, hay que reformarla o cerrarla. Nosotros demostramos que es posible otro camino”, concluye Molina.
Colono SA es hoy un ejemplo poco frecuente en el universo de las empresas públicas argentinas: sin déficit, con servicios concretos, con proyección y con vocación competitiva. En un país que discute el tamaño del Estado, el modelo Colono aparece como una experiencia para mirar de cerca.

