Acuerdo internacional científico-productivo con Brasil La Escuela de Jardinería exportará tecnología y un millón de plantines frutales
La Escuela de Educación Agropecuaria 13 «Ingeniero Agrónomo José Alberto Ruchesi», del Chaco, firmó un acuerdo con una empresa brasileña del sector ornamental para producir y exportar un millón de plantines destinados a pie o portainjerto de manzana, que serán implantados en el sur de Brasil. El convenio se consolidó tras un trabajo iniciado en 2024, orientado a ajustar el protocolo técnico y productivo necesario para garantizar la calidad del material vegetal.
El proyecto representa un avance en la consolidación científica y educativa de la institución, que a través de su Centro Biotecnológico Agroforestal suma una nueva especie frutícola a su cartera de desarrollos en micropropagación vegetal mediante cultivo de tejidos. Allí ya se generan protocolos para plantas ornamentales, industriales, forestales y cultivos agrícolas, incluidos desarrollos en cereales y oleaginosas. Además, el centro logró recientemente ajustar un protocolo técnico para la producción de pistachos en conjunto con un vivero frutal de Mendoza y con colaboración académica de la Universidad de Madrid, ampliando así su alcance científico y productivo a nivel nacional e internacional.
Desde la institución destacaron que este tipo de iniciativas fortalecen la generación de conocimiento aplicado y permiten impulsar proyectos productivos con impacto económico, social y ambiental, tanto para la provincia como para el país.

VISITA DE EMPRESARIOS BRASILEÑOS
Para concretar el acuerdo, representantes de la firma brasileña visitaron las instalaciones de la escuela, donde evaluaron el equipamiento y el plantel científico. Según se informó, los empresarios valoraron especialmente el nivel tecnológico del laboratorio y la capacidad técnica del equipo docente.
En noviembre de 2024, profesionales de la institución ya habían capacitado a técnicos brasileños en tecnología in vitro, con el objetivo de instalar un laboratorio similar en el sur de Brasil. El ingeniero Ruchesi afirmó que «esta puerta que se abre generará sus frutos y es probable que se puedan desarrollar otros cultivos similares», anticipando futuras líneas de cooperación.
