Uso de celulares en menores: advierten sobre riesgos y celebran regulaciones en escuelas chaqueñas
El uso de dispositivos móviles en niños y adolescentes volvió a instalarse con fuerza en la agenda educativa y sanitaria. En ese marco, el licenciado en Psicología Facundo Ermácora analizó los riesgos del acceso temprano y sin control a celulares y redes sociales, y destacó las iniciativas de escuelas del Chaco que comenzaron a restringir su uso en el ámbito escolar, en línea con debates que ya se dan en Europa y otros países.
“El celular llegó como algo naturalizado. Para muchos chicos ya forma parte del cuerpo, pero eso no significa que estén preparados emocionalmente para usarlo”, explicó el profesional, al remarcar que la autonomía, la responsabilidad y la maduración necesarias para tener un teléfono son procesos que deben construirse, no darse por sentados.
Ermácora advirtió que, si bien los dispositivos pueden ser herramientas útiles, el uso no responsable expone a los menores a riesgos graves, como abuso, estafas, acoso digital y problemas de salud mental. “Muchas veces se entrega el celular para mantenerlos tranquilos mientras los adultos trabajan, pero detrás de la pantalla hay peligros que no siempre se ven”, señaló.
En el plano de la salud mental, el psicólogo subrayó que el uso excesivo de pantallas está asociado a ansiedad, depresión, baja autoestima y bullying digital, especialmente en adolescentes. También mencionó el fenómeno conocido como FOMO (miedo a perderse algo), que genera la necesidad constante de estar conectado y afecta tanto a jóvenes como a adultos.
Respecto al ámbito educativo, valoró que algunas instituciones chaqueñas ya implementaron normativas internas que prohíben el ingreso de celulares a las aulas. “Hay colegios que disponen buzones para guardar los dispositivos o directamente no permiten llevarlos. En casos de emergencia, la responsabilidad es del colegio, no del alumno”, remarcó, desmitificando la idea de que el celular es indispensable dentro del aula.
En ese sentido, destacó que estas medidas no van en contra de la tecnología, sino que buscan proteger a los estudiantes y mejorar los procesos de aprendizaje. “El teléfono puede usarse para buscar información, pero muchas veces se utiliza para distraerse, burlarse de compañeros o difundir contenido que genera daño”, explicó.
Como recomendaciones para las familias, Ermácora fue claro:
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No es aconsejable que niños menores de 11 años tengan celular propio.
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El tiempo de pantalla debería ser limitado a una o dos horas diarias en la infancia.
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En adolescentes, es clave negociar reglas claras, como no llevar el teléfono a la habitación al dormir.
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Activar controles parentales, como la aplicación Family Link, para supervisar accesos y contenidos.
Finalmente, llamó a pensar el tabaquismo digital y la hiperconectividad como problemáticas reales, que requieren el compromiso conjunto de familias, escuelas y el Estado. “Ojalá más instituciones se sumen a esta movida de reducir el uso del celular en las aulas. No se trata de prohibir por prohibir, sino de cuidar”, concluyó.
