Investigadores de la UNSAM avanzan en el desarrollo de una pasta para regeneración de huesos

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Buscan desarrollar un material biocompatible que pueda implantarse en el cuerpo del paciente mediante procedimientos mínimamente invasivos. El objetivo es crear una solución innovadora y de producción nacional para mejorar el tratamiento de quistes óseos a menor costo.

Por Nadia Luna. Fotos: Pablo Carrera Oser

Fabricar un material parecido al hueso no es tarea sencilla. Tiene que ser rígido, pero poroso; sólido, pero biodegradable. En eso andaba un equipo de investigadorxs de la UNSAM cuando recibió un pedido de médicos del Hospital Zonal General Belgrano que sumó una dificultad extra a la misión: necesitaban algo que pudiera inyectarse con una pequeña incisión y que, una vez dentro del cuerpo, se convirtiera en hueso.

Así surgió Rebon-Mix, una pasta reabsorbible para regeneración ósea que busca resolver una demanda concreta del área de traumatología. El proyecto es llevado adelante por investigadorxs y estudiantes del Lab3Bio, perteneciente al Instituto de Tecnologías Emergentes y Ciencias Aplicadas (ITECA) de nuestra Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) y el CONICET.

La investigación se encuentra en fase inicial, pero ya superó ensayos en el laboratorio con buenos resultados. El objetivo final es lograr un material innovador que permita optimizar el tratamiento de pacientes con quistes óseos, reducir los costos de insumos importados y que pueda ser fabricado en el país.

“Buscamos lograr la mejor combinación posible de biomateriales teniendo en cuenta las necesidades y limitaciones. Entre ellas, que sea biocompatible, que el médico tenga tiempo para inyectarlo antes de que rigidice y que pueda degradarse con el tiempo”, cuenta la doctora en Química Beatriz Aráoz, investigadora del CONICET e integrante del equipo. “Además, queremos hacer algo que pueda ser desarrollado en el país, porque importar productos de estas características es muy caro y los que hay no son tan buenos”, agrega.

Un quiste óseo es una lesión que se da con mayor frecuencia en niñxs y adolescentes, y consiste en un hueco que se forma en el hueso y se llena de líquido. Si es muy grande, puede debilitarlo y causar una fractura. Para solucionarlo, los traumatólogos suelen realizar una pequeña incisión para extraer el líquido y rellenar el hueco.

El problema es que, hasta el momento, no disponen de un material ideal para realizar el procedimiento. “Necesitan algo que sea lo suficientemente líquido para poder inyectarlo pero que, una vez en la zona de la lesión, se solidifique para tomar la forma del hueso”, explica la doctora en Física Élida Hermida, investigadora del CONICET y directora del Lab3Bio. Sería algo similar a lo que ocurre con el cemento que se usa para construir una casa, que pasa de líquido a sólido por un proceso que se conoce como fraguado.

El laboratorio liderado por Hermida trabaja en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa desde hace más de quince años. Otros desarrollos que han logrado son un kit quirúrgico para regeneración de piel dañada por úlceras o quemaduras, y la fabricación de un exoesqueleto biodegradable para Valentino, un bebé de siete meses que tenía una malformación congénita en la tráquea y los bronquios. Gracias a este desarrollo, Valentino hizo historia al convertirse en el primer paciente argentino y el segundo en todo el mundo en pasar —con éxito— por una intervención de este tipo.

 

La ciencia de “fabricar huesos”

Para crear un material similar al hueso, los científicos van probando distintas mezclas que contienen moléculas necesarias para la regeneración ósea, como calcio y fósforo. Uno de los desafíos principales es lograr un material que pueda ser reabsorbible.

“La idea es que ayude a regenerar células y crear hueso nuevo pero que, eventualmente, el material se disuelva completamente”, indica Lara Gotthelf, estudiante avanzada de Ingeniería Biomédica que se incorporó al proyecto como parte de una Beca PEFI (Programa Estratégico de Formación de Ingenieros) otorgada por la ECyT.

Otro desafío tiene que ver con la consistencia del material: no debe ser muy sólido —para que pueda pasar por un catéter—, ni muy líquido —para que cumpla la función de un hueso—. “Tiene que tener suficiente viscosidad como para que, cuando el médico lo inyecte en la zona dañada, el material quede contenido allí y no se desparrame por todos lados”, precisa el doctor en Ciencias Exactas Marcos Bertuola, investigador del CONICET e integrante del equipo.

De acuerdo con los ensayos realizados hasta el momento, el material que el equipo está diseñando ahora llevaría entre siete y quince minutos en fraguar. “Yo lo imagino como un kit que contenga una parte sólida y una parte líquida. Desde el momento en que el médico empieza a mezclar ambas cosas, ya empieza a correr el tiempo. Después, quedaría cargarlo en la jeringa e inyectarlo directamente en el paciente”, detalla Gotthelf.

Marcos Bertuola, Lara Gotthelf y Beatriz Aráoz (Lab3Bio)

El proyecto, que obtuvo financiamiento de la convocatoria UNSAM Investiga 2025, ya atravesó con éxito diversas pruebas in vitro para caracterizar el material y evaluar parámetros como la resistencia a la compresión (cuánta fuerza puede soportar sin fracturarse). Ahora, el equipo se encuentra en búsqueda de financiamiento para pasar a la próxima etapa, que consistirá en realizar ensayos del material in vivo en ratones.

En cuanto a la transferencia final del desarrollo, una vez que supere todas las etapas de investigación y los ensayos clínicos, Aráoz apunta: “Lo ideal sería poder transferirlo al sector público de salud, pero también podría ser adoptado por alguna pyme o empresa”. Si bien, por el momento, el equipo piensa su implementación solo a nivel nacional, también podría distribuirse en el mercado latinoamericano, que tiene necesidades similares.

Segun Aráoz, para que una ciencia de vanguardia como esta pueda seguir desarrollándose en la Argentina, es necesario que haya una inversión sostenida en el tiempo. “Los desarrollos en salud llevan tiempo, igual que la formación de profesionales. Con las capacidades y la industria que tenemos, es fundamental aprovechar todo lo construido para encontrar soluciones nacionales a los problemas que van surgiendo. Y para eso es indispensable tener financiamiento”, subraya.