Graves disturbios en un torneo de vóley en Presidencia de la Plaza: denuncian agresiones de padres a jugadoras y familiares
Un violento episodio ocurrido durante un torneo de vóley en Presidencia de la Plaza generó conmoción en la comunidad deportiva. Rocío Casco, madre de una de las jugadoras, denunció públicamente agresiones físicas por parte de padres del equipo rival durante la final disputada el pasado domingo.
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Según su testimonio, el hecho se produjo mientras se desarrollaba el último tramo del partido por la Copa Plata. En ese momento, la capitana del equipo —una adolescente de 16 años— intentó advertir al árbitro sobre situaciones de hostigamiento provenientes de la tribuna, pero el juego no fue detenido.
La situación escaló rápidamente cuando, tras el punto final, varios adultos ingresaron al campo de juego y comenzaron a agredir a jugadoras, padres y miembros del cuerpo técnico. “Se abalanzaron hombres mayores contra nenas de 15 y 16 años, sin medir consecuencias”, relató Casco.
Durante el incidente, se registraron golpes, empujones y lanzamiento de objetos. Un padre resultó con fractura en los dedos al intentar intervenir, mientras que otras personas —incluidas menores— sufrieron lesiones y crisis nerviosas. El entrenador del equipo, identificado como Fabio Benítez, también debió recibir atención médica.
Casco destacó la intervención de la policía, que logró controlar la situación y escoltar a la delegación hasta el hospital. Sin embargo, cuestionó la falta de respuesta del organizador del torneo, identificado como Waldemar Acuña, y señaló que no recibieron asistencia ni contacto posterior al hecho.
El torneo, de carácter no federado, habría sido organizado de manera privada con uso de instalaciones locales. En ese contexto, la denunciante también mencionó que el intendente Diego Bernachea se comunicó posteriormente para solidarizarse, aunque aclaró que no tuvo intervención directa en la organización del evento.
Las familias afectadas anticiparon que iniciarán acciones legales contra los responsables, incluyendo al organizador y al árbitro, a quienes responsabilizan por no haber prevenido la escalada de violencia.
El caso reabre el debate sobre la seguridad en eventos deportivos juveniles y el rol de los adultos en el acompañamiento de actividades formativas, en un contexto donde la violencia en el deporte amateur vuelve a encender señales de alarma.
