¡Sí quiero!: amor y chamamé en una emotiva boda en el Hospital Escuela
Hace ocho meses la voz de Juan Carlos Romero (45), líder del Grupo Guaraní, está resguardada dentro los pasillos y las salas del Hospital Escuela «José de San Martín». Un accidente en motocicleta le cambió la vida. Su hogar pasó a ser el centro de salud y todo el contacto que tiene con el exterior en un gran ventanal con vista a la avenida 3 de Abril.
Pese a saber que le esperan «varios meses» de recuperación, Juan Carlos no pierde el buen humor, la sonrisa y su canto que tiene más de 30 años en la escena chamamecera. Desde la Sala 24 del sector de Internación, su buen humor irradia todo el primer piso del hospital y contagia al personal de salud que, a esta altura del partido, ya es parte de su familia.
Un amor de siete años junto con el optimismo que lo caracteriza y una creciente necesidad de acercarse a Dios, lo llevaron a a tomar una decisión trascendental. Ayer contrajo matrimonio con Gladys Daniela Pared, quien casualmente es hija de una histórica enfermera que se jubiló en el nosocomio.

«Hace varios años venimos trabajando la idea de casarnos. Acá adentro conocimos un cura que nos motivó y nos dijo que podía ser posible», comentó el cantor a diario época. La decisión final la tomó luego de una visión donde el mismo Jesucristo se presentó. «En una de sus cirugías habló con Dios y le pidió que se case», recordó Gladys de 49 años.
Ayer ese sueño se hizo realidad. La ceremonia fue presidida por el capellán del hospital Daniel Danuzo ante la vista de familiares y especialistas.
«Es una experiencia muy emocionante. Más allá de nuestro deseo, estamos compartiendo la ceremonia con gente que no esperábamos», dijo con notable emoción ante la presencia de médicos, asistentes sociales y enfermeros.
Juan Carlos no pierde la fe. Bien sabe de milagros. Es que el amor es un milagro. Y más encontrar una compañera en un momento tan difícil. Hoy por hoy, el chamamecero debe tomar varios antibióticos al día para mantener su salud; pero más allá de ellos, el amor es su principal remedio.
Los novios contaron que todo empezó cuando tuvo un accidente en motocicleta. Luego vinieron los famosos «virus hospitalarios» que complicaron seriamente su recuperación.

«Tiene varios virus y está con antibióticos. tenemos para varios meses», contó Gladys.
Por otra parte, fuentes del centro de salud dieron más precisiones sobre su cuadro clínico. «Hace dos años tuvo que ser amputado de una pierna y en otra se le colocó una prótesis que su cuerpo rechazó. Se intentó un injerto con su misma piel pero hubo complicaciones, se infectó y por eso fue internado y sometido a cirugías en distintas ocasiones», explicaron.
Con todo este historial encima, Juan Carlos ríe, sueña, ama y canta. Canta como en sus mejores días arriba de un escenario. Su fervor religioso y su devoción mariana lo hicieron tomar la guitarra y dedicarle un chamamé a la Virgen de Itatí una vez concluida la ceremonia.
Ese chamamé fue un grito a la vida. Un grito de fe. Un grito de esperanza. Un grito que siempre, con una buena compañera al lado, es más fuerte.
Juan Carlos es un verdadero ejemplo. En contra de todo pronóstico, él sabe que los milagros existen. Y uno ya le sucedió: el milagro del amor. El milagro de apretar y sentir una mano que no nos deja solo. El milagro de no estar solo en un momento tan difícil.
Fuente Diario Epoca
