Los jóvenes y la política, cada vez más lejos: el 69% dice tener poco o ningún interés

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Una investigación del Observatorio Pulsar y la Asociación Conciencia entre 2.494 estudiantes secundarios de todo el país muestra una relación marcada por la distancia con la política. Entre jóvenes de 16 a 19 años, el 69 % declaró tener poco o ningún interés en el tema, pese a que muchos ya votan o están cerca de hacerlo.

Los datos sugieren un escenario distinto al que suele aparecer en el debate público. Lejos de una juventud fuertemente ideologizada o polarizada, el estudio detecta que la política ocupa un lugar secundario en la vida cotidiana de los adolescentes. La mayoría dice comprender de qué se trata y tener opiniones formadas, pero el tema aparece de manera esporádica y rara vez define sus conversaciones o vínculos.

El relevamiento se realizó de manera presencial en escuelas secundarias de todo el país, tanto públicas como privadas. Ese diseño permitió alcanzar una cobertura territorial amplia y reducir el sesgo frecuente de las encuestas online, en las que suelen responder solo quienes ya tienen interés en el tema.

Distancia política y optimismo personal

 

 

Uno de los hallazgos más llamativos surge al comparar la mirada sobre el futuro personal con la percepción del país. Mientras el 73% cree que su situación individual o la de su familia mejorará o se mantendrá estable durante el próximo año, solo el 45% evalúa positivamente el presente de la Argentina.

Esa brecha entre optimismo personal y escepticismo respecto del país aparece como una de las claves para entender su relación con la política.

El tema tampoco ocupa demasiado espacio en sus conversaciones. El 65 % de los encuestados dice que casi nunca habla de política con familiares y el 81% tampoco lo hace con amigos. Cuando aparecen esas charlas, suelen darse más en el ámbito familiar que entre pares.

La baja centralidad también se refleja en las prácticas. La gran mayoría no participó durante el último año en actividades políticas, ni presenciales ni digitales. Incluso en redes sociales, donde muchos se informan, el involucramiento activo suele limitarse a seguir cuentas de dirigentes o compartir algún contenido.

Una generación menos polarizada

Los resultados también relativizan la idea de una juventud marcada por la confrontación ideológica. Para la mayoría de los adolescentes, la política no funciona como una frontera que determine vínculos personales.

El 61% afirma que podría estar en pareja con alguien que piense políticamente distinto y el 64 % dice tener amigos con ideas opuestas a las propias.

En el plano institucional, la democracia continúa siendo el sistema preferido. En una escala de 1 a 10, la importancia de vivir bajo un régimen democrático obtuvo un promedio de 8,25 entre los encuestados. Al mismo tiempo, la evaluación sobre cuán democrática es la Argentina hoy baja a 6,83 puntos.

Entre los investigadores aparece otra preocupación. El principal riesgo no parece ser un avance de posiciones autoritarias, sino el crecimiento de la indiferencia. Aunque la democracia sigue siendo la opción mayoritaria, aumenta el porcentaje de jóvenes que declara que le resulta indistinto vivir bajo un sistema democrático o no

Según el estudio, esa postura aparece con mayor frecuencia en hogares con menor nivel educativo y menor capital cultural.

Los especialistas señalan que la ciudadanía política no surge de manera automática. Se construye en procesos de socialización que involucran a la familia, la escuela y el entorno cultural. Allí donde esas instancias tienen mayor presencia, también crecen la adhesión a la democracia y el interés por la vida pública.