Fabricio Portelli: “Argentina tiene vinos de primer nivel, pero nos falta promoción para conquistar el mundo”

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El reconocido periodista y comunicador especializado en vinos Fabricio Portelli, de origen chaqueño, fue una de las figuras destacadas de Ever, expovinos 2026 , donde participó como padrino y compartió su experiencia sobre la industria, la cultura del vino y el posicionamiento de las etiquetas argentinas en el mercado internacional.

Con más de 25 años de trayectoria en el mundo del vino, Portelli regresó al Chaco después de un largo período y destacó la emoción de reencontrarse con la provincia. Durante la entrevista, habló de manera distendida sobre algunos de los mitos y costumbres que rodean al vino, además de brindar recomendaciones para quienes se inician en su consumo.

Uno de los primeros temas abordados fue el tradicional brindis. ¿Hay que chocar o no las copas? Para Portelli, el conocido “chin chin” no debería perderse. Si bien reconoció que con copas muy delicadas puede existir temor a romperlas, consideró que el sonido forma parte de la tradición y del espíritu del brindis.

“El secreto es prestarle atención al vino”

A la hora de probar un vino, Portelli sostuvo que no se necesita necesariamente un conocimiento sofisticado para comenzar a disfrutarlo.

“Claramente no es una cuestión de conocimiento. Es una cuestión de predisposición”, explicó.

Según el especialista, prestar atención a lo que sucede al acercar la copa, respirar el vino y luego probarlo permite descubrir un mundo de sensaciones. La práctica, agregó, ayuda a mejorar la capacidad de identificar aromas y sabores.

“El click es prestarle atención. Después, obviamente, con la práctica, como cualquier cosa. Cuando uno practica algo le sale mejor”, señaló.

Portelli también destacó la historia del vino como bebida que acompaña a la humanidad desde hace miles de años y consideró que Argentina atraviesa actualmente un momento especialmente destacado en materia de calidad.

“Tenemos el privilegio de estar disfrutando de los mejores vinos argentinos de la historia”, afirmó.

El crecimiento de los blancos y rosados

Consultado sobre el predominio histórico del vino tinto en Argentina, explicó que existen más variedades tintas y que la tradición gastronómica nacional, especialmente el consumo de carnes rojas, contribuyó a consolidar esa preferencia.

Sin embargo, señaló que la tendencia está cambiando a nivel mundial. Mientras anteriormente el consumo se inclinaba aproximadamente en una relación de 80% de tintos contra 20% de blancos, actualmente la diferencia se redujo a una proporción cercana al 60-40.

El crecimiento de determinadas gastronomías, como el sushi, también favoreció el consumo de vinos blancos y rosados.

La importancia de una buena cava

Portelli comparó el descanso del vino con el descanso de una persona. Una botella necesita condiciones adecuadas para conservarse y llegar en buenas condiciones al momento de ser abierta.

En ese sentido, recomendó una cava con temperatura apropiada, oscuridad y estabilidad, además de mantener las botellas acostadas cuando el tipo de cierre lo requiere.

El especialista también explicó que el tradicional corcho de alcornoque dejó de ser la única alternativa disponible. Actualmente existen corchos técnicos, tapones sintéticos, opciones elaboradas con celulosa, tapas a rosca y tapones de vidrio, entre otras posibilidades.

“La palabra clave es honestidad”

Uno de los puntos centrales de la charla fue el desafío que enfrentan las bodegas que recién comienzan.

Para Portelli, la clave está en construir una identidad propia y comunicarla con honestidad.

“No todos los lugares son igual de especiales, no se pueden hacer grandes vinos en todos los lugares. Entonces vos tenés que tratar de hacer el mejor vino posible en tu lugar”, explicó.

En ese sentido, consideró que un vino debe representar el paisaje y la cultura del lugar donde se produce. Para una bodega, construir un mensaje auténtico puede ser tan importante como alcanzar una buena calidad enológica.

“Si tu mensaje no es honesto, no vas a llegar lejos nunca”, advirtió.

Argentina y el desafío de conquistar nuevos mercados

Portelli fue contundente al analizar la situación del vino argentino en el mundo. Consideró que el principal problema no está en la calidad de los productos, sino en la capacidad del país para promocionarlos internacionalmente.

“Nos falta mucha plata para que el mundo sepa que acá hacemos buenos vinos”, sostuvo.

Recordó que Argentina llegó a registrar exportaciones vitivinícolas por alrededor de 1.000 millones de dólares en 2012, mientras que actualmente se encuentra cerca de los 700 millones.

A su entender, el país tiene condiciones para multiplicar significativamente esa cifra y llegar incluso a los 3.000 millones de dólares en exportaciones.

Para lograrlo, consideró indispensable una estrategia sostenida de promoción internacional, especialmente en mercados europeos.

“Nadie de afuera te va a hablar de tu vino”, remarcó, al destacar la necesidad de que Argentina sea la principal promotora de sus propios productos.

Malbec, calidad y nuevas alternativas

El especialista también se refirió a la fuerte asociación entre Argentina y el Malbec. Explicó que la variedad logró instalarse fuertemente en el imaginario de los consumidores y que, en muchos casos, cuando alguien pide un vino argentino directamente piensa en esa cepa.

Sin embargo, recomendó a los consumidores animarse a salir de las opciones más conocidas.

“La calidad del vino ya no es un valor agregado, es una obligación”, afirmó, señalando que la elección también depende del presupuesto y de la posibilidad de descubrir propuestas diferentes.

El mito de la “picada” de la botella

Uno de los momentos más distendidos de la entrevista fue cuando se habló de la profundidad del hueco ubicado en la base de las botellas, conocido como “picada”.

Portelli explicó que la profundidad de esa cavidad no determina por sí misma la calidad del vino.

Una botella tradicional de 750 mililitros puede tener diferentes diseños y profundidades. Las botellas más grandes o de formatos más sofisticados pueden requerir una mayor cavidad en su base, pero eso no significa necesariamente que contengan un vino superior.

“Que no te dejes guiar, porque algunos ponen un vinito en una botella importante”, advirtió.

Un referente chaqueño del mundo del vino

Durante la entrevista también se destacó la trayectoria de Portelli y su vínculo con el Chaco. Aunque se radicó fuera de la provincia desde muy joven, recordó sus visitas durante los veranos y expresó su satisfacción por regresar después de más de dos décadas.

Su participación como padrino de la feria fue presentada como una oportunidad para promover y acompañar a las bodegas y productores presentes.

Portelli aseguró que disfruta especialmente de ese contacto directo con las bodegas y de la posibilidad de descubrir etiquetas que todavía no conoce.

“Argentina está en el top 10”

Al analizar la posición del país frente a grandes productores como Francia, sostuvo que Argentina mantiene un lugar de respeto dentro de la industria.

El país se encuentra entre los principales productores y consumidores de vino a nivel mundial, pero además cuenta con elementos culturales y naturales que pueden contribuir a fortalecer la imagen internacional de sus vinos.

El tango, la Patagonia, la Cordillera de los Andes y la identidad argentina forman parte, según Portelli, de ese atractivo que puede acompañar la promoción del vino nacional.

“Un vino argentino dice mucho de lo que somos nosotros”, resumió.

Para el especialista, Argentina tiene calidad, diversidad y una identidad reconocible. Lo que falta, según su mirada, es un mayor esfuerzo de promoción y una estrategia internacional sostenida.

“Nos falta un empujoncito. Siempre nos falta el cinco para el peso. Pero somos argentinos. Eso es lo importante”, concluyó antes de levantar la copa y cerrar la entrevista con el tradicional chin chin.