Desde la arqueología, buscan rescatar y poner en valor los asentamientos coloniales del Chaco
Un estudio interinstitucional, coordinado desde el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (“IIGHI”, CONICET-UNNE), avanza en nuevas exploraciones arqueológicas sobre la presencia hispano-indígena del periodo colonial de la actual provincia del Chaco. Como avance del trabajo, se identificaron nuevos posibles asentamientos, y se relevó información complementaria sobre sitios ya reportados.
En la arqueología de Argentina existieron zonas del país con evidencias, restos culturales y sociedades del pasado que llamaron más la atención de investigadores y especialistas, quienes, en su momento, enfocaron sus estudios a esas regiones.
Así, los estudios arqueológicos en la provincia del Chaco han sido escasos, siguiendo la tendencia del Gran Chaco argentino considerada una incógnita arqueológica y un vacío de información a nivel regional, situación que ha comenzado a revertirse en las últimas dos décadas.
Cuando se habla de arqueología colonial en la provincia de Chaco, las primeras imágenes que surgen son de las Ruinas del Km 75, de Concepción del Bermejo, que fueron encontradas en la década de 1940 en cercanías de Castelli y Tres Isletas.
Pero en el mismo lapso de tiempo en que se descubrieron estas ruinas, se identificaron también las ruinas de Pampa Tolosa, La Cangayé y de San Bernardo, y otros posibles asentamientos, que mostraron que hubo un panorama de ocupación mucho más amplio en este periodo, pero lamentablemente estos otros sitios no fueron estudiados en profundidad como sí ocurrió con el Km 75.
En ese contexto, como un aporte para revertir el déficit del conocimiento arqueológico en general en la actual provincia del Chaco, y del periodo colonial en particular, un estudio puesto en marcha de manera reciente, busca generar nueva información sobre los asentamientos hispano-indígenas en el territorio chaqueño.
El estudio está a cargo del arqueólogo Roy Arturo Casañas Rigoli, becario doctoral cofinanciado por CONICET y la Administración de Parques Nacionales, con sede de trabajo en el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI, CONICET-UNNE), bajo la dirección del Dr. Guillermo Nicolás Lamenza (CONICET-Universidad Nacional de La Plata) y la codirección de la Dra. María Laura Salinas (IIGHI, CONICET-UNNE).
Además, colaboran integrantes del equipo de arqueología “Arqueochaco”, con sede en la Universidad Nacional de la Plata, un espacio de investigación interesado en el pasado y la historia del Gran Chaco Sudamericano, con especial énfasis en el Gran Chaco Argentino.
“Como el actual territorio de la provincia de Chaco quedó fuera del dominio español en la época colonial, es común que se piense que no había asentamientos hispanos en ese periodo, pero sí los hubo, tanto el Km. 75 así como muchos otros sitios más, y por eso queremos salir a buscarlos”, resaltó el arqueólogo Casañas en diálogo con UNNE Medios.
Detalles del Trabajo
En el marco del estudio, la tarea arqueológica implica salida de campo, trabajos de excavaciones, visita a los sitios reportados como asentamientos históricos, limpieza de materiales, y también la consulta de fuentes documentales, cartográficas o escritas, para tratar de identificar sitios antiguos, históricos, o las configuraciones del paisaje con más potencial para el asentamiento humano.
Como avance de la investigación, se lograron identificar nuevos posibles asentamientos hispanos e indígenas mencionados en los documentos del periodo y posteriores.
Además, se realizaron trabajos de prospección y relevamientos de colecciones en diversos museos de la provincia, identificando los materiales correspondientes al periodo abordado.
“Los primeros aportes del trabajo que estamos realizando es que se pudieron identificar nuevas referencias de relatos de viajeros que aportan información sobre menciones de ruinas o ciudades abandonadas, que no corresponderían a los sitios ya identificados como Concepción del Bermejo, La Cangayé, San Bernardo o San Fernando”, detalló el investigador.
Comentó que esos nuevos registros ponen al equipo de investigación frente a una segunda línea de búsqueda, para comprobar a qué asentamientos o elementos de paisajes están reconociendo como ruinas históricas los documentos históricos, y que motivaron la tarea de ir a buscarlos en terreno.
El arqueólogo Casañas sostuvo que “estamos en camino de demostrar que en Chaco no solo estaban los cuatro sitios reportados previamente como asentamientos coloniales, sino que existieron muchos más, y desde la arqueología podemos contribuir a resolver preguntas que en los documentos históricos están como información fragmentada”.
“Ante ello, lo que tratamos de hacer es volver a esos sitios, ver qué información nos ofrece, y salir de la escala de sitio y entrar en una escala más amplia, como región, dejando de ver a cada sitio como unidad aislada y valorizar estos sitios del periodo colonial en su conjunto, para poder identificar cuáles fueron las lógicas de su fundación y ocupación”.
Al respecto, señaló que desde el grupo de trabajo pretenden que estos primeros avances generen una línea de base robusta para el proseguimiento de una arqueología que, de manera integral, permita describir los complejos procesos humanos iniciados en el Chaco en el siglo XVI.
«Estamos en camino de demostrar que en Chaco no solo estaban los cuatro sitios reportados previamente como asentamientos coloniales, sino que existieron muchos más»
El Río Bermejo
El arqueólogo Casañas comentó que el estudio de delimitación de la presencia hispano-indígena del periodo colonial de la actual provincia de Chaco, es parte del tema de su beca doctoral “Arqueología de la cuenca inferior del Río Bermejo (Parque Nacional El Impenetrable, Provincia del Chaco, Argentina). Una aproximación a la dinámica cultural prehispánica de la región Chaqueña».
En ese sentido, mencionó el interés particular del equipo de trabajo por la zona del río Bermejo, como base para promover el desarrollo de nuevos estudios arqueológicos.
Es que como existen pocos estudios en la región, hay escasez de lo que en arqueología se llama «sitios tempranos», es decir las áreas que podrían indicar en qué momento las primeras ocupaciones humanas llegan a un lugar, y el río Bermejo podría considerarse en esa categoría.
Detalló que el río Bermejo es un corredor natural tanto para la fauna y flora, así como para el ser humano, y además no fue sólo una vía natural de comunicación, sino que el río se sostendrá a lo largo del tiempo como un lugar sobre el cual se moverán y establecerán las poblaciones.
“Es una zona privilegiada para enfocar nuestros estudios para entender los procesos históricos de la provincia”, expuso.
«es común que se piense que no había asentamientos hispanos en ese periodo, pero sí los hubo, tanto el Km. 75 así como muchos otros sitios más, y por eso queremos salir a buscarlos»
Investigar como chaqueño sobre Chaco
Además de la motivación profesional como arqueólogo, la decisión de Roy Casañas de trabajar en el territorio de Chaco se relaciona a que es oriundo de esta provincia, nacido en la ciudad de Resistencia, y tras recibirse de la Carrera de Arqueología en la Universidad Nacional de Tucumán, la prioridad fue regresar a su provincia para desarrollar el ejercicio profesional.
“Tenía el deseo de hacer arqueología en Chaco porque en el transcurso de la carrera comprobé que había un vacío, un sesgo de información sobre el Gran Chaco respecto a otras áreas del país, y como chaqueño esa realidad me movilizó a tratar de retornar y realizar una trayectoria de investigación desde mi provincia”.
Es que la realidad de la provincia de Chaco no es sólo que hay pocos estudios en arqueología, sino que también hay pocos profesionales de arqueología trabajando en este territorio.
Casañas es el único arqueólogo del Instituto de Investigaciones Geohistóricas, y para sus estudios cuenta con la colaboración del equipo de arqueología “Arqueochaco”, y busca también vincular a profesionales e instituciones locales.
“El Chaco tiene mucho para ofrecer, tiene mucha historia, mucho pasado, y tiene información novedosa y útil para las regiones adyacentes, pero escasea en el territorio chaqueño la mano de obra especializada», sostuvo.
En esa línea, resaltó que «ahora queremos cubrir ese vacío en esta región difícil de moverse, de transitarla, pero con mucho por descubrir”.
Indicó que el objetivo es poder establecer un diálogo desde la arqueología en vínculo con otras disciplinas, como la historia, la geografía, las ciencias ambientales y otras, “para poder responder cómo fue el proceso y la dinámica del pasado en esta gran región”.





