“Dejando Huellas”: el programa chaqueño que une salud, producción y bienestar animal en todo el territorio
Con un enfoque integral e innovador, el veterinario Javier Aranda lidera una iniciativa del Gobierno provincial que recorre parajes, barrios y eventos masivos promoviendo la tenencia responsable, el acceso veterinario y la conciencia ambiental desde la infancia.
Con más del 92% de los hogares chaqueños conviviendo con animales de compañía, la relación entre las personas y sus mascotas se ha transformado en un vínculo afectivo y familiar. Pero también plantea desafíos de salud pública, bienestar animal y educación. Frente a esa realidad, el Gobierno del Chaco lanzó este año el programa «Dejando Huellas», una política pública transversal que recorre la provincia llevando asistencia veterinaria, concientización, prevención de enfermedades zoonóticas y acompañamiento a productores rurales.
El responsable del programa es el médico veterinario Javier Aranda, quien visitó los estudios de la FM 101.5 para detallar los objetivos, alcances y desafíos de esta propuesta que ya dejó su marca en numerosas localidades y parajes.
“Es un programa que apunta a construir conciencia sobre la tenencia responsable y el bienestar animal, tanto en mascotas como en animales de producción. Es transversal porque lo abordamos desde la salud pública, la producción, el ambiente y la educación”, explicó Aranda.
Llegar donde antes no se llegaba
«Dejando Huellas» fue lanzado formalmente el 4 de abril de 2025, impulsado por el Ministerio de Producción del Chaco, con el objetivo de cubrir un vacío evidente: la falta de atención veterinaria en zonas vulnerables y alejadas del sistema.
“Estamos llegando a lugares donde los veterinarios no iban. Zonas aisladas como Tacuaní, que queda a 75 km de Vilelas y cuando llueve queda totalmente incomunicada, solo se puede salir por el río. Ahí viven familias con perros, caballos, chivos, gallinas, y nadie las asistía”.
Además de la atención en el terreno, el equipo mantiene contacto remoto y seguimiento con las familias rurales, acompañando casos complejos o recurrentes. “Una productora me mandó un video de su yegua atacada por palometas al cruzar una laguna. Imaginate lo que significa tener que cruzar en lancha a Empedrado solo para conseguir atención veterinaria”.
Tenencia responsable: más que vacunas
El equipo de Aranda trabaja bajo la premisa de “Una Sola Salud”, un concepto que integra la salud humana, animal y ambiental. Y bajo esa idea, despliegan operativos integrales en ciudades, barrios periféricos y pueblos, articulando con municipios, direcciones de zoonosis y el Ministerio de Salud Pública.
“Nos enfocamos en la prevención. La tenencia responsable no es solo tener al perro vacunado. Es garantizarle alimento, techo, salud, revisiones periódicas, y sobre todo evitar enfermedades que puedan transmitirse al ser humano”.
Entre las zoonosis más preocupantes, Aranda destaca la rabia —“una enfermedad mortal que se puede prevenir con una vacuna anual”— y la leishmaniasis, que ya tiene casos en Resistencia y zonas urbanas del NEA. “Es obligatoria la denuncia de casos positivos. Se transmite por una mosquita, tipo karachay, que prolifera en ambientes húmedos y con restos de obra. Por eso la prevención también es ambiental”.
Concientización desde la infancia
Uno de los pilares del programa es la educación temprana, con actividades en jardines, escuelas rurales y urbanas. Los talleres incluyen materiales lúdicos como maquetas 3D de garrapatas y pulgas, dibujos para colorear y juegos para reconocer enfermedades o aprender a cuidar mascotas.
“Lo fundamental es sembrar conciencia desde chicos. Un niño que aprende el valor del cuidado animal, lo transmite a su familia. Me ha pasado que después de una charla, los padres vienen con la mascota a la veterinaria porque el hijo no paró de insistirle con llevarla”, relató Aranda.
El equipo también trabaja sobre idiosincrasias locales, adaptando los contenidos a las realidades rurales o urbanas. “No es lo mismo hablar de un perro en el centro de Resistencia que en un paraje donde conviven con cabras, gallinas y caballos. Por eso ajustamos el enfoque y el lenguaje”.
Presencia clave en la Cabalgata de la Fe
Una de las intervenciones más importantes del programa este año será su participación activa en la Cabalgata de la Fe, evento tradicional que moviliza a miles de jinetes desde distintos puntos del interior hacia el Parque Provincial del 50.
“Por primera vez, el Estado va a tener presencia veterinaria real durante todo el recorrido. Estaremos con 15 veterinarios, bebederos móviles, gazebos, y coordinación con salud y seguridad”.
Aranda explicó que uno de los principales problemas detectados en ediciones anteriores fue la falta de agua y de descanso adecuado para los animales. Este año se instalarán bebederos de 650 litros, zonas de descanso alejadas del bullicio, y se coordinará vía handys con otras áreas del gobierno para garantizar una atención rápida.
“Los caballos hoy llegan mucho mejor preparados. Muchos tienen establos, alimentación balanceada y control sanitario. Pero en el camino aparecen imprevistos. Por eso nuestra presencia es clave”.
Una vocación hecha política pública
Javier Aranda no oculta su emoción al contar que este programa representa la consolidación de un trabajo que comenzó hace más de 15 años, cuando desde la universidad coordinaba acciones comunitarias en barrios y pueblos bajo la iniciativa UNESALUD.
“Cuando el gobernador me pidió que arme este programa, sentí que se cumplía un sueño. Siempre quise trabajar en extensión, en territorio, llegar a la gente, enseñar, aprender también. Porque el contacto con las familias rurales nos enseña todos los días”.
Avances y desafíos
Además del trabajo territorial, el programa apoya políticas como la de Tracción a Sangre Cero de la Municipalidad de Resistencia, e impulsa el debate sobre la necesidad de un hospital veterinario público.
“Hoy tenemos el Centro Veterinario Municipal, pero para ser hospital necesitamos más servicios: rayos, laboratorio, internación, quirófano para grandes animales. Pero se puede avanzar gradualmente”.
Consultado sobre el consumo ilegal de carne de caballo, Aranda fue claro: “La carne equina, cocida, no pierde el color rojo y tiene un sabor más dulzón. Está prohibida su comercialización interna en Argentina, pero hay frigoríficos habilitados por SENASA para exportación”.
Un programa que realmente deja huellas
«Dejando Huellas» no solo atiende animales. Deja marca en las personas, en las comunidades, en la cultura del cuidado, y en la forma en que el Estado se vincula con el territorio.
“Lo que más me emociona es ver que hay un cambio cultural. Que hoy la gente avisa cuando ve una serpiente o un yacaré en vez de matarlo. Que llama para rescatar. Que los chicos enseñan a sus padres. Eso es dejar huellas”.

