Las frutillas chaqueñas se consolidan: un cultivo que ya tiene historia, presente y proyección de futuro

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Hace 17 años, cuando el ingeniero Roberto Gillard propuso cultivar frutillas de forma comercial en el Chaco, muchos lo miraron con escepticismo. “Estás loco”, le decían incluso colegas de profesión. Hoy, ese sueño transformado en trabajo sostenido, investigación, adaptación y organización, se convirtió en una realidad productiva que posicionó a la provincia en el mapa nacional del cultivo de frutillas.

Gillard, referente indiscutido del desarrollo frutillero en el Chaco, recuerda con orgullo ese camino recorrido. “Durante años en los congresos nacionales ni aparecíamos. Hace tres años, por fin, el Chaco fue incluido en el mapa frutillero argentino”, destacó. El hito se alcanzó luego de una década de ensayos, experiencias y rendimientos exitosos con variedades adaptadas a las condiciones chaqueñas.

Producción y comercialización

Actualmente, las zonas más aptas para la producción se concentran en el centro-este de la provincia, principalmente por la cercanía a los centros urbanos, lo que facilita la logística de comercialización. “La frutilla es muy delicada, no aguanta mucho transporte sin cadena de frío. Y si bien esa cadena puede desarrollarse, es un desafío más. Por eso preferimos ubicarnos cerca del consumo”, explicó Gillard.

Aunque la planta puede rendir hasta 40 mil kilos por hectárea en un ciclo de seis meses, su producción requiere cuidados intensivos, especialmente en invierno. “La planta soporta heladas, pero la flor y la fruta se queman. Por eso cubrimos con manta térmica, que protege hasta cinco grados bajo cero”, precisó el ingeniero.

También explicó que la frutilla debe cosecharse madura, ya que no sigue madurando luego del corte. Esto explica la baja calidad de las frutas que a veces llegan a las esquinas: “Muchas vienen verdes, de Corrientes o Tucumán, y no tienen sabor. La gente ya reconoce y busca la frutilla chaqueña, que es más sabrosa y fresca”, valoró.

Un cultivo que impulsa la organización

Gillard remarcó que la frutilla es “la vidriera” de una producción hortícola mucho más amplia que incluye zapallos, batatas, remolachas, mandioca, zanahorias y verduras de hoja. Pero para llegar al autoabastecimiento en la provincia –hoy se importa el 90% de frutas y verduras desde otras regiones– es clave organizar a los productores.

“Hace falta volumen y continuidad. Eso no se logra sin organización. El productor aislado no puede competir. Se necesitan consorcios activos, mesas de trabajo entre gobierno provincial, municipios y organizaciones productivas. Hay que dejar de esperar todo de Nación o Provincia y comprometer también a los gobiernos locales”, sentenció.

En este sentido, el ejemplo del Festival de la Frutilla –realizado en Macallé con fuerte acompañamiento del público local– mostró la potencialidad del vínculo directo entre productor y consumidor. Gillard propuso que los municipios repliquen iniciativas similares, como los mercados populares en Misiones, que dinamizan la producción local.

Innovación y nuevas variedades

Además del cultivo en sí, el equipo técnico trabaja en la adaptación de nuevas variedades que soporten mejor las condiciones del Chaco. “La variedad más difundida hoy es Camino Real, pero en dos años dejará de producirse. Ya estamos ensayando nuevas opciones, incluso variedades españolas, para garantizar continuidad y calidad”, adelantó.

También mencionó que con sistemas de media sombra y estructuras adecuadas, se puede conservar la planta de un año a otro, lo que reduce costos significativamente, ya que el plantín representa hasta un 60% del costo total del cultivo.

Alianza con la industria

Uno de los logros más importantes del proceso fue el convenio con la empresa Danone, que permitió la elaboración de un yogur con frutillas chaqueñas. “Fue una excelente experiencia, pero ahora estamos en pausa porque la empresa pide mayor volumen, que todavía no tenemos. Pero es una salida concreta para los picos de producción cuando baja el precio del mercado fresco”, explicó Gillard.

Fiesta provincial y desafíos futuros

Para este año, se prevé realizar la Fiesta Provincial de la Frutilla en Colonia Benítez, considerada la cuna del cultivo chaqueño. “Allí hicimos nuestras primeras 2.000 plantas de prueba. Es justo que la fiesta se haga donde todo empezó”, expresó, al tiempo que dejó un mensaje claro para las autoridades: “Teléfono para el intendente”.

El desafío, según Gillard, es seguir creciendo con planificación, articulación y compromiso. “La frutilla chaqueña tiene identidad, calidad y futuro. Pero hay que seguir organizándose, apostando por nuevas tecnologías, variedades, y sobre todo, por los productores”, concluyó.