“Ver para Ser Libres”: el operativo oftalmológico que transforma vidas en el interior chaqueño

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TACO POZO – Con la emoción palpable en los rostros de niñas, niños y familias enteras, la localidad de Taco Pozo fue escenario de una nueva jornada del programa Ver para Ser Libres, una iniciativa que articula esfuerzos entre el Gobierno de la Provincia del Chaco y el Ministerio de Capital Humano de la Nación, destinada a garantizar el acceso a la salud visual de la infancia chaqueña.

En el marco de este programa, ya se entregaron más de 3.000 anteojos en diversos puntos del territorio chaqueño, con una fuerte impronta de descentralización y equidad territorial. En esta oportunidad, el operativo llegó hasta una de las localidades más alejadas del área metropolitana, reforzando el compromiso de llevar soluciones concretas a los rincones más postergados.

Una acción integral con impacto educativo y social

Durante el operativo, se entregaron anteojos de mayor complejidad, aquellos que no podían confeccionarse en el momento durante las jornadas de atención primaria, y que requerían procesos ópticos más elaborados. Estas lentes, ya listas, fueron entregadas directamente a sus destinatarios gracias al trabajo coordinado entre la provincia y Nación, con la colaboración del laboratorio, la óptica móvil y profesionales especializados.

“Este programa significa mucho más que anteojos: es una herramienta de libertad para nuestros chicos, para que puedan leer, escribir, estudiar, para que puedan soñar”, expresó la ministra de Desarrollo Humano de la provincia, presente en el acto. “Hoy vemos el rostro de la felicidad en cada niño que recibe sus lentes. Eso nos indica que estamos en el camino correcto.”

La descentralización como política de justicia territorial

Además de Taco Pozo, el operativo recorrió en las últimas semanas localidades como Coté Lai, Charadai, Basail y numerosos parajes rurales, llegando incluso al Gran Resistencia. Esta presencia en territorio fue celebrada por autoridades locales y provinciales, que destacaron la logística desplegada para atender zonas donde el acceso a servicios especializados suele ser limitado.

“En Taco Pozo superamos los 200 anteojos entregados, y en toda la provincia ya estamos cerca de los 3.000. Pero lo más importante no es el número, sino la historia que hay detrás de cada par de lentes. Hablamos de oportunidades reales de desarrollo para cada niño o niña que hoy puede ver mejor y, con eso, aprender mejor”, sostuvo el gobernador.

Atención integral y acompañamiento familiar

El programa no solo se enfocó en la detección y corrección de problemas visuales. Muchos niños, cuyas patologías de base no requerían anteojos, fueron igualmente atendidos y derivados a centros especializados en Sáenz Peña o Resistencia. En estos casos, el Estado provincial absorbió los costos de traslado y acompañamiento, garantizando un abordaje integral y sin barreras económicas para las familias.

También se articuló con otros programas, como Ñachec, lo que permitió vincular el componente oftalmológico con la atención en salud general, desarrollo humano y educación.

Próximos pasos: nuevos operativos y expansión provincial

Tras la distribución de los anteojos elaborados en laboratorio, se espera cerrar esta primera etapa con un informe final que ya fue presentado ante la Secretaría de Capital Humano de Nación. Gracias a los buenos resultados obtenidos en la ejecución del programa, la provincia del Chaco gestiona una segunda etapa, que permitiría ampliar la cobertura y seguir garantizando salud visual a más niños en situación de vulnerabilidad.

“Estamos esperando ansiosos una nueva fecha para iniciar otro operativo. Los resultados han sido muy favorables y eso nos habilita a seguir gestionando recursos. Esta política pública tiene impacto real, y vamos a seguir haciéndola crecer”, concluyó la ministra.