Una carabina Mauser vinculada a la Masacre de Napalpí será exhibida en el Museo del Hombre Chaqueño

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Una carabina Mauser 1909 vinculada a la Masacre de Napalpí será incorporada al Museo del Hombre Chaqueño «Profesor Ertivio Acosta», como parte de las medidas de reparación histórica dispuestas en la sentencia del Juicio por la Verdad realizado en 2022.

El acto se realizará este miércoles 23 de octubre, a las 8.30, en la sede del museo, ubicada en Juan B. Justo 280 de Resistencia. Allí, el escritor e historiador Pedro Solans, quien declaró como testigo durante el proceso judicial, firmará un convenio con la institución y hará entrega del arma que perteneció a su abuelo, Carlos Eleodoro Ferro.

Según relató Solans durante el juicio, Ferro fue uno de los civiles que se sumaron a la represión desplegada contra integrantes de los pueblos originarios en Napalpí en 1924. La carabina lleva la inscripción «Ejército Argentino» y, de acuerdo con el testimonio incorporado a la causa, había sido entregada a civiles que participaron del operativo represivo.

La incorporación del arma a una exhibición pública se enmarca en las medidas de reparación ordenadas por la jueza federal Zunilda Niremperger en la sentencia del histórico Juicio por la Verdad, que en 2022 reconstruyó judicialmente los hechos ocurridos en Napalpí.

El cumplimiento de esas medidas es impulsado por la Unidad Ejecutora creada a tal fin y tiene entre sus objetivos contribuir al ejercicio de la memoria histórica. Según el convenio que será firmado, la carabina deberá integrar posteriormente el acervo del futuro Museo por la Memoria de Napalpí, previsto en el edificio histórico de la antigua Reducción de Napalpí, en Colonia Aborigen.

Del acto participarán referentes del Instituto del Aborigen Chaqueño (Idach) y de comunidades indígenas, autoridades provinciales, legisladores y funcionarios judiciales.

La actividad incluirá una visita guiada por la muestra permanente «Napalpí, Memoria y Reparación Histórica», donde será instalada la vitrina que contendrá la carabina. Posteriormente habrá intervenciones de autoridades y del propio Solans, mientras que el cierre estará a cargo del Coro Qom Chelaalapi.

La historia detrás del arma

La carabina Mauser modelo 1909 mide 102 centímetros y posee una pequeña chapa con la inscripción «Ejército Argentino». En 1924 pertenecía a Carlos Eleodoro Ferro, quien residía en Quitilipi y se desempeñaba como administrador de la desmontadora Aselle.

El arma fue incorporada como elemento probatorio durante el Juicio por la Verdad. Al declarar ante el tribunal, Solans sostuvo que la represión en Napalpí había sido preparada y organizada con participación de la Policía del Territorio Nacional del Chaco y de civiles que colaboraron tanto en cuestiones logísticas como directamente en el operativo.

«La Masacre de Napalpí fue un hecho premeditado, por ende preparado y organizado, con la participación de la Policía del Territorio Nacional del Chaco, de civiles colaboradores en la logística y con civiles que participaron ostentando un carácter que se lo daba el Estado, denominándolos gendarmes volantes», declaró durante el juicio.

En ese contexto, agregó que a algunos de esos civiles «se les proveyó de armas como Winchester y carabinas Mauser 1909 del Ejército Argentino» y señaló que conservaba una de ellas: la que había pertenecido a su abuelo Carlos Eleodoro Ferro.

La presencia de este tipo de armamento entre los civiles que participaron del operativo también aparece documentada en una conocida fotografía tomada en Napalpí en 1924. La imagen, recuperada por la historiadora de la UNNE y el Conicet Nordeste Mariana Giordano, muestra a varios hombres posando junto a un avión y portando armas largas.

Solans mantiene desde hace años un trabajo de investigación y divulgación sobre la Masacre de Napalpí. Durante la Semana Santa de 2007 entrevistó a Melitona Enrique, una de las sobrevivientes, cuyo testimonio formó parte posteriormente de su libro Crímenes en sangre , publicado por Editorial Sudestada.

La incorporación de la carabina al Museo del Hombre Chaqueño busca sumar un objeto material directamente relacionado con quienes participaron de la represión a un espacio dedicado a preservar la memoria de uno de los episodios más graves de violencia estatal contra los pueblos indígenas en la historia del Chaco.