¿Quién se ha tomado todo el vino? Un chaqueño tiene la respuesta desde Italia
Desde Udine, en el norte de Italia, una banda Italo Argentina lleva la cumbia y el cuarteto al corazón de Europa y despierta pasiones en boliches, plazas y festivales. La historia de Facundo es como la de muchos artistas que buscan crecer, pero también la de un embajador cultural inesperado que hace cantar a los tanos: “¿Quién se ha tomado todo el vino?”
Una historia de migración con ritmo
Facundo Sebastián Gómez es un músico nacido en la provincia del Chaco, apasionado de la percusión y con un largo recorrido por bandas y escenarios locales. Su talento lo llevó a acompañar a numerosos artistas del nordeste argentino, pero su inquietud lo empujó a cruzar el océano. Hoy, desde la ciudad de Udine, en el norte de Italia, forma parte de Movimento Cumbiero, una agrupación musical que fusiona la cumbia argentina con ritmos italianos y que se ha vuelto furor en ciudades como Trieste, Lignano Sabbiadoro y otras localidades con fuerte presencia juvenil y multicultural.
Facundo no viajó por turismo ni por una beca artística. Como tantos otros argentinos, lo hizo con una mochila cargada de sueños, incertidumbres y la esperanza de encontrar un nuevo horizonte. “Siempre fui una persona que quiso seguir creciendo”, dijo en una entrevista radial reciente. “Un día sentí que en Chaco ya había cumplido una etapa. Me vine con la idea de buscar trabajo, estabilizarme y recién después pensar en la música”.
Y así fue. Lejos del glamour, su primer empleo en Italia fue como repartidor de sofás para una empresa que recorre todo el norte del país. Pero el destino le tenía preparado un encuentro clave: mientras entregaba muebles en la ciudad de Trieste, vio a un joven con guitarra y parlante caminando por la calle. Le preguntó si era italiano. “No, soy argentino”, respondió Baltasar Ávila, marplatense, músico y líder de la banda que ya estaba dando sus primeros pasos en tierras italianas.
Baltasar, fundador y voz principal de Movimento Cumbiero, había llegado años antes a Italia con una idea clara: llevar la cumbia argentina a Europa. Trieste, con su espíritu universitario, su cercanía con Eslovenia, Croacia y Austria, y su ambiente cultural efervescente, fue el escenario ideal para comenzar.
“La banda nació en 2019. Él ya venía con la experiencia de haber tocado en grupos de Mar del Plata y sabía que había que generar algo propio. Así empezamos a tocar temas originales, pero también adaptaciones de clásicos como ‘¿Quién se ha tomado todo el vino?’, que explotó entre el público italiano”, relata Facundo.
La banda, conformada por dos argentinos y cuatro músicos italianos, no solo adapta los temas al ritmo europeo, sino también al idioma. “Los temas los hacemos mitad en español y mitad en italiano. Así ellos entienden lo que escuchan y se conectan más con la letra. Es increíble verlos cantar, saltar y aplaudir”, cuenta el percusionista.
El video del “Tano Pastita” tocando en una plaza frente al mar, mientras decenas de personas bailan cumbia, se volvió viral. Fue grabado en Lignano Sabbiadoro, un balneario muy concurrido del Adriático. A partir de ese momento, Movimento Cumbiero pasó a ser una referencia del circuito multicultural de la región.
Una identidad que no se pierde
Facundo vive hoy en una ciudad que, según él, al principio se sintió fría y distante. “Los italianos del norte son más serios. No son como los napolitanos que vemos en las películas. Pero una vez que entran en confianza, son como nosotros”, reflexiona.
Entre sus días de trabajo y ensayo, encontró también momentos para reencontrarse con sus raíces: recientemente lo visitaron sus padres desde Chaco, lo que le dio un respiro emocional. “Uno extraña muchas cosas: el calor humano, el mate con amigos, las comidas, pero sobre todo el ritmo de vida”, cuenta.
Su vida actual está marcada por la rutina laboral durante el día y los shows por la noche. Las presentaciones de la banda no se limitan a boliches: también actúan en plazas, festivales callejeros y eventos universitarios. “Tienen algo con la cumbia y el cuarteto que los enloquece. Les encanta porque son ritmos alegres. Les recuerda a la tarantela, pero más intensa”, dice con una sonrisa.
Un embajador cultural sin cargo oficial
Facundo no se considera un referente, pero sin quererlo lo es. Es parte de una camada de artistas argentinos que, sin grandes estructuras ni financiamiento , logran llevar la cultura popular al mundo, adaptándola sin traicionar su esencia.
En su caso, la cumbia y el cuarteto no son solo géneros musicales. Son puentes. Son códigos que permiten el encuentro, la risa compartida, el baile sin vergüenza. “Cuando los ves bailar, entendés que la música no necesita traducción”, reflexiona.
Su historia es una de esas que conmueven porque están hechas de esfuerzo, casualidades felices y mucha pasión. A veces, en medio de una gira de entrega de muebles, el destino te pone frente al proyecto de tu vida.
Desde las calles de Resistencia hasta las plazas de Trieste, Facundo Gómez sigue haciendo lo que ama: tocar, conectar, compartir. Con un tambor en las manos y una sonrisa en el alma, demuestra que la música popular argentina no tiene fronteras. Y que incluso en el rincón más inesperado de Europa, siempre hay alguien dispuesto a brindar al grito de: “¡¿Quién se ha tomado todo el vino?!”
Ver esta publicación en Instagram
Cómo seguirlo
Facundo mantiene activas sus redes sociales, donde comparte videos de las presentaciones, ensayos y momentos cotidianos.
🔹 Instagram: Facundo Sebastián Gómez
🔹 Instagram:movimentocumbiero
🔹 Facebook: Facundo Sebastián Gómez


