Las localidades que están bajo seguimiento por la crecida del Río Paraná
El Río Paraná tuvo días de ascenso frente a las costas chaqueñas y ayer alcanzó los 4,70 metros en el hidrómetro de Barranqueras, frente a los 4,50 metros registrados el día anterior. El presidente de la Administración Provincial del Agua (APA), Orlando Morán, advirtió que la crecida afecta sectores ribereños y terrazas de inundación, por lo que se activaron tareas de monitoreo y coordinación con los municipios para anticipar posibles inconvenientes y prevenir riesgos para las familias y los productores de la zona.

El rio comienza a ocupar las zonas ribereñas
Morán explicó que el río se encuentra «un poco más alto de lo que estamos acostumbrados» y que, con este comportamiento, comienza a ocupar espacios que naturalmente le pertenecen, como las terrazas de inundación. En algunos de esos sectores hay personas que residen de manera permanente y productores que utilizan los terrenos para la cría de ganado. Según precisó, cuando el hidrómetro alcanza aproximadamente los 4,20 metros, suele interrumpirse el tránsito por el camino a Isla Soto.

Uno de los sectores afectados es el acceso a Colonia Tacuarí, donde se registró un corte importante debido al avance del agua. El titular de la APA indicó que, si la altura llega a los 5,50 metros, una situación que puede presentarse en determinados períodos del año, será necesario extremar las precauciones en las áreas bajas. En ese sentido, recomendó a los productores que tienen animales en las zonas de inundación trasladarlos a terrenos más elevados antes de que el agua complique el acceso o ponga en riesgo al ganado.
Las localidades más comprometidas
Morán señaló que existe una comunicación permanente con la Subsecretaría de Asuntos Municipales y los intendentes, a quienes se transmite la información oficial para facilitar la planificación de medidas preventivas. Entre las primeras localidades contactadas estuvo Isla del Cerrito, debido a la presencia de numerosos habitantes cerca de los márgenes del río. También se establecieron comunicaciones con autoridades de Barranqueras, Puerto Vilelas y Basail, donde preocupa especialmente la situación de las zonas productivas y los animales en el área del Bajo Méndez.
El funcionario advirtió que Barranqueras y Puerto Vilelas presentan una situación particular por la cantidad de viviendas construidas cerca de la costa, donde es esperable que el agua avance. No obstante, aclaró que las alturas actuales no son extraordinarias y describió el escenario como «de normal a alto».
También sostuvo que el área metropolitana del Gran Resistencia cuenta con defensas de más de diez metros y un sistema de desagües pluviales que contribuye a afrontar este tipo de situaciones.
La situación de los demás ríos
En cuanto a los ríos Paraguay y Bermejo, Morán señaló que ambos presentan niveles bajos y normales para esta época del año. Esta situación favorece al Paraná, ya que actualmente no representan un aporte significativo a su caudal. Según explicó, la crecida responde principalmente a un fenómeno que se desarrolla en la cuenca alta del Paraná.
Por su parte, el río Negro transcurre con normalidad y mantiene en funcionamiento el esquema de regulación previsto para su cuenca. Morán detalló que las dos obras de control, ubicadas en Laguna Blanca y Barranqueras, tienen sus compuertas abiertas. Explicó que existe un manual de operaciones que establece cómo proceder ante un exceso de precipitaciones o frente a determinadas alturas del Paraná, situaciones en las que puede ser necesario cerrar o regular las compuertas para controlar los niveles.
