Este miércoles inicia el cronograma de pago de aguinaldo a la administración pública chaqueña

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El jueves, será el turno de las y los trabajadores activos. Una semana después, será el turno de los sueldos. A lo que se suman los Superdías de descuento.

El Ministerio de Planificación, Economía e Infraestructura recordó que este miércoles 21 y jueves 22 se abonará el aguinaldo a las y los jubilados y a las y los trabajadores activos de la Administración Pública, continuando con el cronograma de pagos que había sido anunciado por el gobernador Jorge Capitanich.
Una semana después, llegará el turno del pago de sueldos, que se abonarán antes de fin de mes, lo que es una política de Estado desde hace más de un año. El miércoles 28 cobrarán las y los jubilados provinciales. Mientras que el jueves 29 será el turno de las y los trabajadores activos del Chaco.
“La política salarial encargada por la gestión Capitanich apunta a que el salario le gane a la inflación, objetivo que se viene cumpliendo al tener las cuentas públicas ordenadas y equilibradas”, afirmó el ministro de Planificación, Economía e Infraestructura, Santiago Pérez Pons.
Al cronograma salarial, se debe sumar otra medida adoptada por el Gobierno provincial para cuidar el bolsillo de las familias chaqueñas: los Superdías estarán disponibles para compras en jugueterías y supermercados accediendo a importantes descuentos con tarjeta Tuya del Nuevo Banco del Chaco.
“Las promociones son acumulables y sumando los beneficios, las chaqueñas y los chaqueños podrán ahorrar hasta $14.000 en las compras de fin de año”, remarcó el titular de la cartera económica chaqueña.
Además, este lunes, el Gobierno pagó un bono de $20.000 dando continuidad al cronograma que se inició el viernes 16 pasado con el pago del Refrigerio. “Queremos cuidar el bolsillo de cada uno de las y los trabajadores; son medidas extraordinarias para fortalecer sus ingresos y para garantizar que pasen de la mejor manera las fiestas de fin de año”, indicó Pérez Pons.

 

El «barco fantasma» del Paraná volvió a soltarse por la crecida y quedó varado frente a CorrientesLa crecida del río Paraná volvió a poner en movimiento al Uros-Z, un enorme casco de acero de 107 metros que permanece abandonado desde hace décadas en Corrientes. La fuerza de la corriente rompió sus amarras y lo arrastró sin tripulación ni posibilidad de maniobra durante casi dos kilómetros, hasta que terminó varado frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros, al sur de la capital provincial. El episodio ocurrió durante los últimos días de la semana pasada y fue registrado en imágenes difundidas por navegantes de la zona. La escena del buque avanzando a merced del agua volvió a encender la preocupación por los peligros que representa para las embarcaciones menores y las instalaciones situadas aguas abajo. La estructura mide 14,5 metros de manga y 6,70 metros de puntal. Según los reportes, permanece sin la señalización luminosa o las advertencias necesarias para alertar a quienes circulan por ese sector del río, especialmente durante la noche. Aunque la varadura detuvo su desplazamiento, no implica necesariamente que el casco haya quedado asegurado frente a nuevas variaciones del nivel del Paraná. El ambientalista Luis Martínez reclamó la intervención de las autoridades para prevenir posibles accidentes. «Imagen de la enorme embarcación «uros-Z», de 107 metros de eslora, que se encuentra a la deriva tras romper sus amarras durante la creciente del Paraná. Se trata de una embarcación que representa un riesgo real para la navegación y para las estructuras ubicadas río abajo. Ante esta situación, es importante que Prefectura pueda asegurarla para evitar posibles accidentes y daños», expresó. Hasta el momento no se informó que se haya realizado alguna una maniobra definitiva de sujeción, remolque o retiro. La intervención de Prefectura Naval Argentina aparece entre las medidas reclamadas. Un buque que nunca llegó a navegar La historia del Uros-Z comenzó en 1993, cuando Astilleros Corrientes inició la construcción de un buque tanque destinado al transporte de productos químicos. El proyecto preveía compartimentos de acero inoxidable, pero los problemas financieros y la quiebra de la empresa que lo había encargado impidieron concluirlo. Los trabajos se paralizaron hacia el año 2000 y la embarcación nunca llegó a entrar en servicio. Su situación también arrastra un conflicto administrativo. Según explicó en 2018 Miguel Gutnisky, propietario del astillero, el Estado nacional asumió la propiedad de la estructura tras un acuerdo relacionado con las deudas de la firma contratante. Ese mismo año 2000 se habría pactado su retiro del establecimiento, pero la medida no se concretó. Sin una solución definitiva, el casco permaneció durante años amarrado a la costa y expuesto al deterioro. En 2018 estuvo 58 kilómetros a la deriva No es la primera vez que la crecida del Paraná desprende al llamado «barco fantasma». En enero de 2018, el Uros-Z se soltó a la altura del kilómetro 1.200 del río y recorrió unos 58 kilómetros sin tripulación hasta encallar en un banco de arena cerca de Empedrado, a la altura del kilómetro 1.142. El episodio fue ampliamente documentado y obligó a realizar gestiones para su remolque. Esta vez, los medios locales informaron un desplazamiento de casi dos kilómetros.