De la cocaína escondida en carbón al lavado de dinero: arranca un nuevo juicio por Carbón Blanco en Resistencia

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El Tribunal Oral Federal de Resistencia inicia este viernes un nuevo juicio vinculado a la causa Carbón Blanco, esta vez centrado en las presuntas maniobras utilizadas para introducir en el circuito legal dinero y bienes provenientes de la organización narcocriminal que lideró el abogado y empresario Carlos Salvatore.

En el banquillo estarán Sergio Daniel Salomone, Viviana Tejero y Leopoldo Daniel Carrena, señalados por la acusación como personas de confianza de Salvatore. Los tres llegan al debate en libertad y están acusados, con distintos grados de participación, de intervenir en operaciones destinadas a dar apariencia lícita a activos que, según la Fiscalía, provenían del narcotráfico.

El juicio estará a cargo de los jueces Jorge Sebastián Gallino, Mariela Emilce Rojas y Eduardo Rodrígues Da Costa . Por el Ministerio Público Fiscal intervendrá el fiscal general Federico Carniel junto con la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), encabezada por Diego Velasco.

El debate había sido programado inicialmente para el 7 de agosto, pero su comienzo fue postergado a pedido de una de las defensas y finalmente fijado para este viernes 4 de septiembre.

Qué se les imputa a Salomone y Tejero

Según el requerimiento de elevación a juicio elaborado por el fiscal Carlos Amad, Salomone y Tejero están acusados de integrar una asociación dedicada a poner en circulación bienes provenientes de hechos ilícitos mediante  negocios jurídicos simulados destinados a conferirles una apariencia de legalidad.

La acusación menciona operaciones por 300.000 pesos y sostiene que el origen de los fondos estaba relacionado con las actividades internacionales de narcotráfico de la organización.

Entre las maniobras investigadas aparecen la adquisición de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires y Villa Gesell. También se les atribuye haber recibido, tras la muerte de Salvatore, fondos provenientes de una póliza radicada en la Isla de Man , territorio conocido por funcionar como centro financiero extraterritorial.

Para la Fiscalía, los movimientos patrimoniales no pueden analizarse de manera aislada. «Se puede concluir que los fondos invertidos por los imputados provenían de operaciones internacionales de narcotráfico», sostuvo Amad en su requerimiento.

Carrena y una estructura de 42 empresas

Distinta es la acusación contra Leopoldo Daniel Carrena, quien llega al juicio como presunto coautor de  lavado de activos de origen delictivo agravado por la habitualidad, la actuación en banda y la intervención de personas jurídicas.

De acuerdo con la investigación, Carrena habría ocupado un lugar relevante dentro de la estructura financiera de la organización encabezada por Salvatore. La Fiscalía le atribuye la creación de sociedades en Estados Unidos y el diseño de mecanismos mediante los cuales se canalizaban las ganancias obtenidas por la banda a través de operaciones de compra y venta de activos.

Uno de los datos centrales de la acusación es la constitución de 42 empresas . Según el requerimiento de elevación a juicio, esas sociedades habrían sido utilizadas posteriormente para incorporar al circuito formal bienes provenientes de actividades ilícitas y otorgarles apariencia de legalidad.

También se le atribuyen operaciones inmobiliarias simuladas de compra y venta que habrían servido para justificar movimientos patrimoniales. La Fiscalía consideró que existió una «multiplicidad de maniobras de lavado durante un lapso relativamente extenso», circunstancia que utilizó para fundamentar la agravante de habitualidad atribuida a Carrena.

Las causas no llegaron juntas a esta instancia. Salomone y Tejero fueron elevados a juicio oral en abril de 2023, mientras que la causa contra Carrena llegó al tribunal en mayo de 2024. Finalmente, los expedientes fueron unificados en noviembre de ese año.

Carbón Blanco: más de una tonelada de cocaína escondida entre carbón

El nuevo juicio constituye otro capítulo de una causa que comenzó hace más de una década y se convirtió en una de las investigaciones por narcotráfico más resonantes tramitadas en la Justicia Federal del Chaco.

En 2015, Carlos Salvatore fue condenado a 21 años de prisión como organizador de la asociación ilícita detrás de Carbón Blanco. La investigación acreditó el envío a Europa de más de una tonelada de cocaína oculta en cargamentos de carbón vegetal.

Las maniobras se realizaron principalmente durante 2012. Parte de la droga fue detectada en Portugal y otra carga, de más de media tonelada, fue incautada en el Puerto de Buenos Aires antes de salir del país. Los cargamentos utilizaban carbón producido y acondicionado a través de una empresa con sede en Quitilipi.

Salvatore murió en mayo de 2018 , a raíz de un paro cardiorrespiratorio mientras estaba internado en el Hospital Argerich de la Ciudad de Buenos Aires. En ese momento atravesaba otro juicio, precisamente por las maniobras de lavado de activos atribuidas a la organización.

En marzo de 2019, el Tribunal Oral Federal de Resistencia condenó por lavado de dinero a integrantes de su círculo íntimo. Su esposa, Silvana Susana Vallés, y su suegro, Santiago Vallés Ferrer, recibieron penas de siete años de prisión, mientras que Ricardo Gassan Saba, socio de Salvatore, fue condenado a nueve años.

En aquel debate había sido absuelta Carla Yanina Salvatore D»Ursi, hija del líder de la organización. Sin embargo, la decisión fue posteriormente revisada y en abril de 2025 fue condenada a cinco años de prisión por lavado de activos . En mayo de 2026, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó su responsabilidad penal, aunque redujo la pena a tres años de prisión en suspenso .