Condenaron a 10 años de prisión a un hombre que explotó sexualmente a una joven chaqueña
El Tribunal Oral Federal (TOF) de Concepción del Uruguay condenó este martes a 10 años de prisión a Rubén Alberto Cabra, de 43 años, alias «Petro», por engañar, trasladar y explotar sexualmente a una adolescente en situación de vulnerabilidad y oriunda del Chaco.
Los hechos ocurrieron en un prostíbulo ubicado en la ciudad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde la víctima fue sometida mediante golpes y amenazas. En el juicio, intervino la fiscal federal Josefina Minatta.
La jueza Mariela Emilce Rojas, que integró de forma unipersonal el tribunal, consideró a Cabra como autor de los delitos de promoción y facilitación de la prostitución, agravado por haber mediado engaño y amenaza y trata de personas.
Además, en sintonía con lo solicitado por la fiscal Minatta en su alegato, dispuso una reparación de 65.292.000 pesos en concepto de indemnización integral para la damnificada y ordenó el decomiso y embargo preventivo del local comercial donde se produjo el delito.
Con respecto a ello, consideró que se debía destinar al pago de la indemnización dispuesta y, en caso de existir un remanente, ponerlo a disposición del Fondo de Asistencia Directa a las Víctimas administrado por el Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas.
Además, la jueza embargó de manera preventiva una moto marca Honda. El debate había comenzado el 22 de abril pasado. En su alegato, la fiscal Minatta y la auxiliar fiscal Gabriela Velázquez habían solicitado la pena a 15 años de prisión. Los fundamentos se conocerán el próximo 23 de junio.
EL CASO
La investigación judicial se inició en 2019, a raíz de una denuncia recibida a través de la Línea 145, que fue derivada a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), a cargo de la fiscal federal Alejandra Mángano y el fiscal general Marcelo Colombo.
Tras un análisis preliminar, las actuaciones fueron remitidas a la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Minatta, que —a través de medidas de investigación— logró identificar a la víctima en 2021.
Inicialmente, la causa involucraba a dos imputados del caso, pero el dueño del prostíbulo —Rubén Ángel Cabra, tío del actual imputado— falleció antes de ser llamado a declaración indagatoria, por lo que su sobrino quedó como único acusado.
Según la acusación, los hechos comenzaron en 2006 cuando la víctima, de entonces 17 años, recibió una oferta laboral engañosa en la ciudad chaqueña de Villa Ángela. Una vez trasladada a Concepción del Uruguay, fue recibida en el prostíbulo denominado Snack Bar, donde fue obligada a prostituirse bajo un régimen de violencia física y amenazas que se extendió hasta octubre o noviembre de 2008.
En el debate, se tuvo por acreditado que «Petro» Cabra se valió del engaño y de la situación de vulnerabilidad de la adolescente para trasladarla desde la ciudad chaqueña de Villa Ángela hasta la entrerriana de Concepción del Uruguay. «Ahí comenzó el verdadero infierno de la víctima», subrayó Minatta en su exposición.
La fiscal indicó que ni bien la víctima llegó, Cabra la llevó al local Snack Bar, que en ese entonces se encontraba habilitado como whiskería pero, sin embargo, funcionaba como prostíbulo. «En el lugar, que era propiedad de su tío, Rubén Ángel Cabra, se explotaba sexualmente a mujeres. La víctima contó que se intentó ir, pero le dijeron que no podía porque tenía una deuda y que no podría irse hasta saldarla», detalló Minatta. Señaló que, en un primer tramo, la joven fue alojada y explotada en ese cabaret junto a otras mujeres a lo largo de un año, y que era obligada a realizar «pases» en contra su voluntad.
También relató que, en una oportunidad, la joven logró escaparse con la ayuda de un «cliente». Sin embargo, al llegar a la casa de su madre en Chaco, no se animó a contarle toda la verdad y empezó a recibir amenazas por parte de Cabra hasta que el imputado, junto a dos hombres, viajaron a buscarla y volvieron a trasladarla hasta Concepción del Uruguay, con la amenaza de que, si no lo hacía, algo muy grave podía pasarle a su familia.
En esa segunda etapa, la víctima fue alojada bajo llave en el domicilio particular del imputado Cabra y todas las noches era trasladada hasta el prostíbulo para continuar con su explotación.
