Arrancó el carnaval 2026 en la capital nacional del carnaval
Se encendió la luz verde de otra edición, nuevas alegrías, entusiasmo renovado y emociones frescas permitieron disfrutar el sábado del desfile inaugural de la Fiesta de la Capital Nacional del Carnaval 2026. Con muchos detalles para ajustar, tanto las protagonistas como de la organización, el agradable clima y un marco aceptable de público dejaron un destacado marco inicial.
A pesar de las demoras de acceso vehicular, inconvenientes en el sistema de sonido y una extensa jornada que orilló hasta las 6, fue una muy buena noche de carnaval. La primera impresión mostró un espectáculo artístico donde insólitamente hay excesos de personajes como Freddie Mercury, Michael Jackson, Madonna, Frida Khalo, Salvador Dalí, entre muchos otros.
Esta situación se da (como ya se había adelantado en ediciones anteriores) principalmente en Ará Berá y Sapucay (también en agrupaciones) que «resucitaron» a figuras del arte universal, para que desfilen en sus filas.

Por el lado de las agrupaciones musicales, la destacada de la primera contienda fue Samba Total con un impecable desfile. Y entre las sorpresas, Sambanda trajo su historia de videojuegos que entre nostalgias y ternuras, cautivó a todo el público del corsódromo.
Comparsas: la edición más equilibrada
Hay algo distinto, sensaciones cruzadas sobre lo que mostraron las cuatro comparsas en su primera «pasada», en el tablero del Nolo Alías. Por un lado, las temáticas de Ará Berá y Sapucay no fueron muy convincentes, desfiles con muchas similitudes y bastantes barrosos. La admiración sonrió a Arandú Beleza que logró una presentación destacada; mientras que Copacabana mejoró en diseños y coreografías.
La comparsa del «Rayo» inauguró cerca de la medianoche la competencia de la categoría con su propuesta «Loco un poco», inspirada en el clásico de Lewis Carroll.

«Alicia en el país de las maravillas», aquí gira en torno a una joven correntina, excomparsera, que la invitan a volver a la locura del carnaval. Allí transita por mundos extraordinarios, habitados por quienes alguna vez fueron o son aún considerados «locos»: artistas, científicos y visionarios.
Ará Berá logró tener un imponente inicio de desfile con una pincelada que incluyó un carro de apertura imponente y una excelente abertura coreográfica. Pero a lo largo de su desfile, principalmente frente al jurado mostró momentos de incertidumbres y evidentes «baches» que no la beneficiaron. La falta de contundencia de tiempo y espacio de sus coordinadores causó que la escuela de samba y su bastonera Antonella Lemos, pasaran de largo y no presentaran show de batería, algo impensado, viniendo de ella que tiene históricos delegados con extensa y sobrada experiencia en la coordinación.

La temática salta como «loco» los cinco bloques conceptuales que propone, la ciencia, la pintura, la música, la guerra y de la paz y el carnaval correntino (Ará Berá), sin mostrar ningún tipo de secuencia narrativa. El carisma de sus comparseros sigue siendo impecable.
Otra de las esperadas de la noche fue Copacabana, que por su historia «El Messias» generó curiosidad y en su desfile fue evidente. La legendaria puso en la mesa un álbum fotográfico del astro del fútbol y desde sus inicios hasta el último mundial propuso una biografía interesante y bien lograda.
Con notables mejoras en sus vestuarios y en sus propuestas coreográficas, cumplió con un desfile que recorrió hinchadas, clubes y países mundialistas, destacando la pasión de Lionel Messi, interpretado en esta historia por Rafael López Torres, que inspiró sonrisas, aplausos y fotografías a su paso.
Para el show de batería, su madrina Andrea Fernández (La Garza) se destacó por el efecto de su vestuario en su vuelo coreográfico previo; mientras que la escuela de samba (Inter de Miami) soltó una propuesta interesante de ritmos variados y de excelente utilización instrumental.

Como una bendición, el «Agua del cielo», tema que representa Arandú Beleza para celebrar sus 20 años, trajo consigo una vuelta de página para una de las presentaciones más destacadas de la historia de la denominada comparsa del «Axé». Su vestuario tiene un correcto uso de colores y materiales que proponen un distinguido y claro desfile para la interpretación de su historia que enhebra la cultura de pueblos originarios con la significación de la lluvia.
La imponente presencia de su bastonera Marcela López (Estrella guía), abre el camino para recorrer el pueblo tupa guaraní y la influencia de los primeros conquistadores. Cada bloque tiene claridad para que la interpretación sea clara como el agua y fluya naturalmente. El cambio de diseñador en la institución fue vital, para que la comparsa del «Águila» despliegue un show maravilloso. La selección musical tiene un plus, y su identidad vibra en cada ritmo, canto y baile propuesta en la «avenida» para cosechar elogios a su paso.

Otra destacada presentación fue la de su escuela de samba (Batería Real), que trajo la sonoridad del «axé», incluyendo una amplia utilización instrumental, incluida una frigideira (pequeña sartén) utilizada por percusionistas brasileños. Ejecuciones prolijas, cortes creativos y la intensidad característica de esta batería dejaron un espectáculo destacado, para que se luzca su madrina Maia Soria.
La encargada del cierre de la jornada fue la comparsa del «Gallo» que cerca de las 5 ingresó a la calzada para iniciar su recorrido imaginario por los rieles del arte y la pasión que desprende con el humo de la locomotora la historia de «Sapucay del alma».
Su desfile propone un recorrido por distintas estaciones celestiales en busca de aquellas almas tocadas por el arte, para inspirar al mundo.
En esta búsqueda de las «estrellas» de los cielos, Sapucay transita por las «nubes» francesas, italianas, españolas, norteamericana, mexicanas, cubanas, brasileña y por supuesto argentina, descubriendo a los artistas de cada país. Al igual que su rival, no tiene un conector que ordene esta selección aleatoria de artistas universales, y van saltando de estación por estación proponiendo el paso de algunas destacadas expresiones del arte plástico, la danza y la música. La poderosa sacó chapa de su dote y la escuela de samba fue celestial.

Agrupaciones musicales
Por el lado de la otra categoría, las cinco protagonistas mostraron una mejor variedad temática para sus desfiles. La primera en entrar en escena fue Imperio Bahiano con la «Máquina del tiempo», en busca de esa música que une épocas y culturas. La última campeona mostró un desfile animado y enérgico, con el inicio de la máquina a cargo de trío del «tiempo» que llevó a su antojo al pasado, presente y futuro. Desde los cassettes al spotify, la temática fue muy amplia y fue difícil resumirla en un desfile de agrupación, pero logró mostrar su encanto. La escuela de samba volvió a estar un «relojito».
La gran sorpresa de la noche fue Sambanda, que presentó «Game», el universo de los juegos. De inicio a fin, tuvo sobrado crédito para su juego, tocando la fibra de la nostalgia de quienes jugaron alguna vez en locales como el Sacoa y mostraron a los niños cómo eran esos jueguitos. El público se maravilló con las estrategias del tetris, del clácico pac man, el Mortal Kombat, arcade o el inolvidable Mario Bros, interpretado por la escuela de samba, entre otros. Maravilloso desfile de Sambanda.
Quien armó su propia fiesta fue Samba Show, que representó una noche «Disco», y Kamanducahia con «El gran festejo», celebrando sus 30 años con payasos, arlequines y bufones.
Pero la gran destacada de la noche fue Samba Total, que con una exquisita presentación dijo: «Que comience el show». Con inteligencia concentró su parada frente al jurado para proponer una noche de música, fantasía y teatralidad perfectamente coordinada. Lo mejor de la noche inaugural.
