A 102 años del nacimiento del ex Senador Luis Agustín León, figura histórica del radicalismo chaqueño

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Hoy se conmemora el nacimiento de Luis Agustín León, nacido el 23 de marzo de 1923 y fallecido el 8 de enero de 2009, uno de los referentes históricos de la Unión Cívica Radical en el Chaco, cuya trayectoria dejó una marca profunda en la vida política de la provincia.

Si bien su vida está ligada estrechamente al Chaco, León nació en Yapeyú (Corrientes), como él siempre decía orgullosamente «en la tierra del General San Martín», el 23 de marzo de 1922. Desde temprana edad se trasladó a Buenos Aires, donde cursó sus estudios primarios en el Colegio Carmen Arriola de Marín, en San Isidro.

Cumplida esa etapa llega al Chaco, donde realiza sus estudios secundarios en Resistencia en el Colegio Nacional José María Paz.

Luego hizo sus estudios universitarios fuera de la provincia, y se recibió de bioquímico. Ya inmiscuido en la vida política ligada al radicalismo —partido en el que ocupó todos los cargos—, llegó a ser presidente de la UCR del Chaco y secretario del Comité Nacional durante doce años, junto con el doctor Ricardo Balbín.

León fue senador por cerca de 21 años. Y en su carácter de vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores preside la delegación latinoamericana ante la Comunidad Económica Europea, donde condena el proteccionismo que empobrece a los países en desarrollo. En la conferencia de la Unión Interparlamentaria Mundial, realizada en Londres en 1975, califica de «piratas» a los ingleses en su propio Parlamento.

Cabe destacar que durante su prolífica vida política tuvo la posibilidad de ser el primer presidente del Parlamento Latinoamericano entre los años 1965 y 1967; más adelante lo fue entre los años 1985 y 1988  Fue fundador del Parlamento Latinoamericano junto con Towsend Escurra —político peruano de gran prestigio— en el año 1964, cuando gobernaba la Argentina el doctor Arturo Illia.

Decía de el Mempo Giardinelli

«Seductor, tanguero, simpático, caballeroso en el cuidado de las formas y en su vestimenta, el Bicho fue, para mí, modelo de varón y de político. De traje o con su atuendo favorito –saco azul de tres botones, pantalón gris, camisa blanca o celeste y corbata al tono– era una especie de dandy, un raro cajetilla populista con entrada segura en el pobrerío provincial. Jugador de loba y de póker hasta el amanecer (o hasta que lo desplumaran) timbeaba por gusto y no por vicio, y jamás se le arrugó ni la corbata. «Que nunca se te afloje el nudo», era uno de sus consejos, guiñando el ojo.

Le encantaban los apotegmas. «Sólo mostrar la blanca espuma», me decía sonriente. «Bueno que no te vean lo negro del culo, pero mejor tener el culo limpio».

Y un día desapareció de Resistencia. Dejó de venir y nadie supo de él. Pasaron meses y nos extrañó su silencio. Estaba  internado en un geriátrico y fuera ya de la vida política, hasta que la muerte lo llamó.

Creo que a la actual devaluación de la dirigencia política le está haciendo falta dirigentes honestos, éticos, que absorban esta formidable herramienta que es la política, para hacer de ella una actividad comprometida con la gente que, en definitiva, es su mandante.

Por Rolando Pérez BeveraggiHistoriador.