El Gobierno espera con entusiasmo la visita del papa León XIV, pero teme el impacto de sus mensajes

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La llegada del sumo pontífice a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, genera expectativa en la Casa Rosada por la dimensión histórica del evento. Sin embargo, también hay cautela por el contenido social que podrían tener sus discursos y homilías.

Desarrollo
La visita del papa León XIV a la Argentina despierta una mezcla de entusiasmo y preocupación dentro del Gobierno nacional. En la Casa Rosada consideran que el viaje puede convertirse en un acontecimiento histórico, con una fuerte movilización popular y una enorme repercusión internacional, pero también admiten que el mensaje del pontífice podría generar incomodidades políticas.

El viaje está previsto entre el 8 y el 11 de noviembre, luego de su paso por Uruguay y antes de continuar hacia Perú. Se estima que la presencia del Papa podría movilizar a millones de personas en las calles, en una agenda que incluiría actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

En el oficialismo no esperan que León XIV adopte un tono opositor frente al Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, sus antecedentes y el perfil que mostró desde su llegada al Vaticano anticipan un discurso alineado con la doctrina social de la Iglesia, con especial atención en temas como la pobreza, los trabajadores, los migrantes, los enfermos, los niños y los sectores más vulnerables.

Ese posible enfoque genera sensibilidad en Balcarce 50, especialmente en un contexto atravesado por debates económicos y sociales. Dirigentes eclesiásticos creen que el Papa podría referirse a problemáticas como la ludopatía, el suicidio adolescente, la situación de las personas con discapacidad, la morosidad de las familias y las consecuencias sociales de la crisis.

Uno de los primeros puntos de tensión apareció en la organización de los actos. Mientras el Gobierno buscaba priorizar actividades más controladas por razones de seguridad, el Vaticano sostuvo la necesidad de que el Papa tenga contacto directo con la gente. Por eso, el esquema contempla grandes encuentros populares y misas masivas en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján.

La logística también representa un desafío de gran escala. El Ministerio de Seguridad ya trabaja en comandos unificados especiales para coordinar el operativo en las distintas jurisdicciones. En paralelo, se analiza la posibilidad de decretar asueto administrativo o incluso feriado durante alguna de las jornadas para facilitar los traslados y ordenar la circulación.

La organización del viaje también atraviesa la interna del oficialismo. Karina Milei tomó un rol central en la coordinación y ubicó a personas de su confianza en las reuniones clave, mientras distintas áreas del Gobierno, la Iglesia, el Vaticano y las administraciones de Jorge Macri, Axel Kicillof y Martín Llaryora participan del armado.

La agenda tentativa incluye una primera jornada institucional, con llegada al país, visita a Plaza San Martín y reunión con Milei en Casa Rosada. También se prevé un encuentro con autoridades, representantes diplomáticos, gobernadores, legisladores, jueces, empresarios y sindicalistas en el Palacio Libertad.

El lunes tendría un fuerte contenido social, con una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Almirante Brown, donde se atiende de manera integral a personas con discapacidad. Luego, el Papa encabezaría una misa en el Monumento a los Españoles y participaría de un encuentro con el mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina.

El martes 10 de noviembre viajaría a Córdoba, donde se espera una misa multitudinaria y un encuentro con religiosos, sacerdotes y seminaristas. El cierre sería el miércoles, con una visita a una cárcel de la Ciudad de Buenos Aires y una actividad central en Luján, probablemente una de las concentraciones más convocantes de todo el recorrido.

En la Casa Rosada saben que podrán organizar la seguridad, los traslados y la infraestructura, pero no controlar el contenido de los mensajes papales. Esa es, justamente, la variable que más expectativa genera: qué dirá León XIV cuando hable frente a millones de personas en un país atravesado por tensiones políticas, económicas y sociales.