El Gobierno entregará un bono de $3.000 a 345.000 beneficiarios de planes sociales que no recibieron el IFE

Fuerte presión de los movimientos sociales en reclamo de una suba del 20% y ampliar el universo de los programas en medio de la pandemia
Después de una fuerte presión ejercida por diferentes movimientos sociales en virtud de la grave situación de pobreza en que se encuentran millones de argentinos, el Ministerio de Desarrollo Social hizo cálculos, analizó el tema con el presidente Alberto Fernández y definió que en los próximos días entregará un bono adicional de $3.000 para unos 345.000 beneficiarios de planes sociales que no tenían acceso al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
Según consignaron a Infobae allegados al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, el bono adicional de $3.000 se aplicará este mes con el salario social de $8.500. Así, los 350.000 beneficiarios recibirán este mes un total de $11.500.
El cálculo que hizo el Ministerio de Desarrollo Social para llegar a este número de beneficiarios que recibirá el bono adicional se tomó en función de un cruce de datos en el ANSES entre las 580.000 personas que están en el Programa Potenciar Trabajo y aquellos que recibieron el IFE. Quedarán afuera del bono unos 135.000 beneficiarios que tienen el IFE y a la vez el salario social.
“Sabemos que todos quieren tener previsibilidad y mayores ingresos en estos momentos pero el Estado hoy puede dar esto ya que estamos sujetos a los vaivenes que pueda deparar esta pandemia”, explicó un funcionario de la Casa Rosada.
Si bien se dará este adicional de ayuda social en este mes, no se sabe qué ocurrirá en lo sucesivo. El Gobierno rechazó de plano por ahora el reclamo de muchos grupos piqueteros que exigen un aumento del 20% del salario social que es de $8.500 mensuales y la ampliación de este beneficio a más personas.
Entre la semana pasada y ayer se dieron una sucesión de reuniones del Gobierno con distintos movimientos sociales. Hubo encuentros del ministro Arroyo con sectores piqueteros más combativos y con otras agrupaciones que están alineadas a la Casa Rosada. Pero en todos los casos el reclamo fue el mismo: con matices se pidió mayor asistencia en medio de la parálisis económica por la cuarentena y por los efectos de la pandemia.
El IFE lo cobraron cerca de 9 millones de personas, trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas. Se habían anotado más de 12 millones. Pero el Gobierno definió que 350.000 de los que quedaron afuera y tenían planes sociales ahora recibirán el bono de $3.000 por única vez.
El programa Potenciar Trabajo reúne a los beneficiarios del plan Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario. Los movimientos sociales reclaman, en su mayoría, que este beneficio sea ampliado a más trabajadores informales o personas que se encuentran en la pobreza.
La grieta piquetera
La respuesta del Gobierno al reclamo de un aumento del 20% en el salario social generó una grieta en los movimientos sociales más amplia que la que se venía gestando desde hace mucho tiempo.
Por un lado, están los movimientos sociales dialoguistas nucleados en los llamados Cayetanos que integran el Movimiento Evita, la CCC y la CETEP, entre otros. Este núcleo cerrado de movimientos afines al Gobierno cree que no es momento de salir a protestar a las calles contra el presidente Alberto Fernández porque entienden que se transita por una crisis sanitaria y social muy grave y que la Casa Rosada está haciendo todos los esfuerzos necesarios para atender a los grupos vulnerables.
Este grupo de movimientos alineados con el Presidente saldrán a ocupar la calle en señal de apoyo. Harán un banderazo el sábado en Rosario, Paraná, Mendoza, Posadas, Córdoba y la Capital para presentar “El Manifiesto”. Este es un documento que ya le entregaron a Alberto Fernández y que contempla las bases de la “soberanía alimentaria, fiscal y energética”, entre otras. A la vez, saldrán a las calles a apoyar la estrategia de exporpiación de la cerealera Vicentin.
Gildo Onorato del Movimiento Evita dijo en este sentido a Infobae: “Creemos que ante los esfuerzos que hace hoy el gobierno cualquier mensaje de protesta se asemeja al planteo de los anticuarentena. Preferimos redefinir en estos momentos el rol de los movimientos”.
Por el otro lado, figuran los movimientos sociales más duros. Allí se ubican Barrios de Pie, el sector de la CETEP de Juan Grabois, la Aníbal Verón, el MST, Darío Santillán, Libres del Sur y el Frente de Organizaciones en Lucha, entre otros. Estos sectores le reclamaron anteayer a Arroyo que el bono adicional se mantenga o que haya un aumento del salario social del 20%, un incremento del beneficio que reciben las personas a cargo de comedores escolares, la apertura a más beneficiarios de planes y un mejor reparto en la entrega de alimentos en los barrios vulnerables.
En este esquema de reclamo se plantea la idea de salir a la calle como “necesidad de protesta permanente” y en función de armar ollas populares.
Silvia Saravia de Barrios de Pie explicó a Infobae que “el Gobierno debe actualizar el salario social y abrir los programas”. También remarcó que la tarea que llevan adelante muchos dirigentes sociales hoy los expone a los contagios.
“No encontramos una respuesta suficiente ante el deterioro del Salario Social frente a la inflación acumulada en estos últimos 8 meses. Los bonos no reparan esta pérdida del valor adquisitivo. Creemos que el gobierno debe dar respuestas contundentes, abriendo también el programa a quienes están realizando tareas sin ningún tipo de reconocimiento”, dijo Saravia.
Ahora se armó una mesa de trabajo desde el Ministerio de Desarrollo Social para tratar de unificar las posturas encontradas entre todos los movimientos sociales. Habrá que ver el resultado de esta propuesta y si el bono adicional sirve para atenuar los reclamos por un tiempo.

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