Aferrada a la cola cortada de su mamá muerta, así rescataron a una cría de oso hormiguero

Esperen! ¡Lleven esto! Así se va a quedar tranquila”, gritó la dueña de casa mientras se acercaba a la camioneta de Alicia Delgado, que estaba acomodando a la cría de oso hormiguero para trasladarla al Centro de Rescate de Osos hormigueros y cuarentena que funciona en la Estación Biológica de la provincia de Corrientes. En su mano, la dueña de casa llevaba la cola de la mamá osa muerta.
Ese día había comenzado temprano para Alicia y su equipo: cuando recibieron un llamado desde la localidad de Campo Gallo, en la provincia de Santiago del Estero. Del otro lado de la línea, una voz anunciaba que tenían una cría de oso hormiguero que necesitaba ayuda. “Si en la vida hay minutos que cuentan más que otros, éste fue uno de esos casos. Del llamado a salir a buscar al animal, no hay tiempo que perder. Cada hora que pasa es decisiva para ese animal que no sabemos en qué condición se encuentra. Puede estar lastimado, desnutrido, deshidratado, asustado o una mezcla de todo. Son unas seis horas de viaje desde Corrientes hasta Campo Gallo. Preparamos el kit de rescate que consta de mantas, caja de transporte, leche y mamadera y rápidamente partimos hacia el lugar”, explica Alicia Delgado, bióloga y responsable desde 2009 del cuidado de los osos hormigueros huérfanos que arriban a la cuarentena cada año al lugar que funciona bajo el ala de la fundación Conservation Land Trust (CLT) Argentina.
Al llegar, el equipo se encontró con una casa humilde en la zona rural. Los primeros en atenderlos fueron tres perros que, con fuertes ladridos, asustaron a un par de gallinas que picoteaban la tierra desnuda del patio de la casa. “¿Vienen por el osito, no?”, les preguntó una señora. “Está acá”, anunció mientras señalaba un tacho metálico que estaba apoyado en uno de los postes de la galería. Allí estaba una cría de dos meses de edad de un oso hormiguero.
h “En cuanto la levantamos abrió los ojos asustadísima e intentó librarse de nosotros. Procedimos a revisarla para asegurarnos de que no estuviese lastimada. Su peso era como una pluma, muy por debajo del promedio para su edad. La pusimos entre mantas y botellas con agua caliente y aunque intentamos alimentarla, lógicamente estaba muy asustada para acceder a eso todavía”, relata Alicia. Además, conversaron con la señora contándole acerca del proyecto de protección de los osos hormigueros y pidiéndole su ayuda para el cuidado de la fauna. Fue entonces cuando, de camino hacia la camioneta, la mujer les entregó la cola de la mamá osa muerta.
Lamentablemente en el Norte Argentino aún existe la cacería. Cuando el cazador y sus perros se cruzan con un oso, para evitar que el oso lastime a alguien, el cazador mata al oso. Muchas veces este oso es una hembra con cría. Esa cría queda en manos de particulares que deciden criarla como mascota, venderla en el mercado negro para obtener unos pesos o entregarla a alguna institución para su cuidado. El caso de Porota -como bautizaron a la hembra que acababan de rescatar- era éste último. “Cuando matan a una hembra con cría, la cría se aferra extremadamente fuerte a su mamá. Quitar la cría implica algunos arañazos con seguridad ya que lo único que ese animal quiere es seguir aferrado a su madre. Ante esta situación, quien mató a la madre, decide cortar la cola para que la cría vaya tranquila agarrada a los pelos de su mamá. Y así encontramos a Porota”, dice con tristeza Alicia.
or Por eso, el trabajo que hacen desde CLT Argentina también implica educar a la población. “Cuando alguien se cruza con un oso hormiguero, simplemente hay que dejarlo tranquilo y que siga su curso. No interferir en su andar. Un oso jamás atacaría ni sería agresivo. Si alguien encontrara un oso en el monte, lo más probable es que ese animal ande buscando comida o se esté desplazando de un lugar a otro. Llevarlo no es rescatarlo, es quitarlo de su ambiente. Por eso lo mejor que se puede hacer es no interferir en su deambular. Si uno se encontrara con un oso cruzando una ruta, dejar que lo siga haciendo y evitar que lo atropellen”, aclara la experta.
mi Un largo camino
Cuando ingresó al centro de rescate, Porota pesaba 4,4 kg y sus cuidadores estimaron que, en realidad, tendría unos 7 meses. A esa edad, una cría promedio pesa entre 10 y 13 kg. Los primeros días fueron muy estresantes para ella. Normalmente cualquier cambio en un animal genera estrés, en Porota ese cuadro se veía acentuado por su mala condición física, sanitaria y comportamental. “Con el primer control veterinario pudimos comprobar que Porota tenía una hernia umbilical. El tratamiento inicial fue médico para reducir el dolor y evitar una intervención por urgencia ya que la hembrita estaba aún muy débil para ingresar al quriófano. Finalmente, luego de un tiempo se pudo hacer la intervención y su recuperación fue excelente y comenzó a alimentarse correctamente”, explica Ana Carolina Rosas, veterinaria del Proyecto Iberá.
Pero restaba la parte comportamental. “El primer tiempo, Porota se mostraba como un animal muy pendiente de las personas, buscaba mucho el contacto. Poco a poco fuimos cortando esa impronta ya que la perjudicaba mucho en su rehabilitación”, detalla Alicia.
Así, luego de un poco más de un año bajo cuidados intensivos, Porota pudo ser reinsertada. EL lugar elegido para ella fue la reserva de San Alonso, en los Esteros del Iberá, ya que ofrece las condiciones óptimas en cuanto a hábitat y protección para que el oso hormiguero se desarrolle y colonice.
“Como se procede con cada ejemplar, durante el primer tiempo de libertad (de aproximadamente 2 años), Porota fue monitoreada con telemetría a través de un radiocollar VHF. Así pudimos constatar con alegría que, a los pocos meses, ya había sido mamá. Luego de un año más, Porota nos daba la segunda sorpresa con su segundo cachorro. Al saber que ella ya estaba adaptada y ya había sido mamá dos veces, decidimos quitarle el collar para que sea libre completamente. Actualmente es mamá de 3 crías, 3 nuevas vidas que sin lugar a dudas tendrán una historia diferente a la que tuvo que vivir ella de chiquita”.guero

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